¿Por qué olvidamos los sueños?

Jul 11, 2021 | TE INFORMAMOS | 0 Comentarios

¿Por qué olvidamos algunos de los sueños que vivimos y otros no? ¿No te resulta frustrante despertar con una sensación agradable por haber experimentado una recreación onírica satisfactoria pero no recordarla? ¿Te ha pasado alguna vez que recordabas ciertos fragmentos y, como si fueras un montador de cine, intentaste unirlos en tu mente? ¿Has olvidado un sueño justo un minuto después de recordarlo?

Todas estas preguntas tienen una respuesta con un bagaje científico. Aunque el territorio de los sueños sigue disponiendo de cierto enigma, los expertos en la materia ya nos han dado respuesta a ciertas dudas. Entre ellas, la principal: ¿por qué olvidamos los sueños?

La razón científica que explica porqué a veces no recordamos los sueños

Las cuentas oficiales dicen que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. De ser así, que lo es porque dormimos un tercio del día, disfrutaríamos de 365 sueños al año. Como mínimo. Sin embargo, y lamentablemente, no recordamos la mayoría de ellos. Como mucho, recibimos ciertos flashes, a modo de escenas que unimos como si fuera un rompecabezas.

La pregunta está clara y ya la hemos planteado: ¿por qué olvidamos los sueños? La clara tendencia humana de olvidar los sueños de manera inmediata, muchas veces converge en un pensamiento erróneo, creer que no tuvimos un sueño. Sin embargo, diversos estudios defienden que aquellos que nunca consiguen recordarlo, es básicamente porque no se han despertado en el momento adecuado.

Los expertos informan que la mayoría de los sueños ocurren durante el ciclo de sueño de movimientos oculares rápidos (más conocida como Fase REM). Siguiendo esta premisa, la explicación científica garantiza que la mayoría de durmientes pueden llegar a experimentar entre cuatro y seis sueños cada noche.

¡Entre 4 y 6 sueños! Entonces, ¿por qué solo me acuerdo de uno (o ninguno)?

La explicación apela a que hay un gran porcentaje de durmientes que experimentan una clase de sueño mucho más profunda y pesada que es menos veces interrumpida. Es por ello que, esas personas que sufren menos microdespertares, se exponen a un número inferior de probabilidades de recordar los sueños. Si los comparan con personas que tienden a despertarse con demasiada frecuencia, estos últimos sí son más capaces de recordar el contenido de lo soñado.

Esta conclusión de que “cuánto más profundo se duerme, menos se recuerda el sueño”, tiene ciertas aristas. Hay que tener en cuenta que la actividad cerebral tarda como dos minutos tras despertarnos en activarse y comenzar con las codificaciones de la memoria. Por lo tanto, que existan personas que sufran más microdespertares durante la pernoctación, no es sinónimo que vaya a recordar el 100% de los sueños o lo vaya a hacer con mejor nitidez que los durmientes a pierna suelta.

Según este estudio publicado en el año 2017, todas aquellas personas con mayor propensión a recordar los sueños, sus despertares nocturnos duraban más. Es decir, cuando se levantaban a media noche, les costaba unos dos minutos volver a conciliar el sueño. Por el contrario, todos esos durmientes que se despertaron también en medio de la noche, pero volvían a dormirse unos segundos después, no manifestaron un gran índice de sueños recordados.

Al parecer, la región del cerebro que está determinando la capacidad humana de recordar lo sueños es el hipocampo. Esta estructura con forma curva se encuentra dentro de los dos hemisferios y es la encargada de transmitir la información de la memoria a corto plazo a la de largo plazo.

El hipocampo es la región del cerebro que más tarda en dormirse. A través de esta condición, puede ocurrir que la información la envíe a la corteza, pero esta ya no la recibe porque está “dormida”.