Trucos para conciliar el sueño cuando no paras de toser

Mar 16, 2020 | SALUD, TE ACONSEJAMOS

Es muy probable que alguna vez hayas estado enfermo o hayas sufrido algún episodio de tos que no pudieras parar con nada. Además, la noche es el momento más crítico para el resfriado porque la congestión empeora y se agudizan los síntomas.

Una de las razones principales por la que la tos nocturna es más acentuada que la diurna tiene que ver con nuestra posición corporal. Al estar tumbados o estirados las vías respiratorias se obstruyen con mayor facilidad y nuestro organismo, a modo de mecanismo de defensa, tose. Las consecuencias directas que podemos sufrir cada noche son:

  • Falta de descanso por despertares
  • Irritación en la garganta.
  • Molestias para las personas que duermen cerca.
  • Posibilidad de atragantarse con la saliva o la inflamación.

Remedios naturales para evitar la tos nocturna

Existen algunos remedios caseros para combatir el exceso de tos nocturna que pueden ayudarnos a concebir mejor el sueño cuando no podemos parar de toser.

Zumo de limón y miel

El limón aporta vitamina C, que resulta clave especialmente para nuestro sistema inmunitario. La miel también es popularmente conocida como remedio contra la tos, además mantiene hidratada la garganta. Si quieres, puedes añadir una bolsita de alguna infusión relajante en vez de agua sola. Se cree también que este remedio para la tos nocturna, al ser dulce y caliente, provoca una mayor secreción de saliva por lo que no nos sentiremos con la boca y la nariz tan resecas.

La cebolla y el ajo

Estos dos vegetales son alimentos que también suelen utilizarse en los resfriados. Además, el ajo es conocido por tener propiedades antibióticas, gracias a su contenido en alicina, un compuesto que aparece cuando cortamos el ajo. Consumirlos puede fortalecer nuestro sistema inmunológico contra las infecciones, como las bacterias y los virus. A través de una reacción organizada, nuestro cuerpo ataca y destruye los organismos infecciosos que lo invaden y que pueden traer consigo el origen de la tos. Otro remedio conocido para aliviar la tos es poner una cebolla partida en la mesita de noche.

No obstante, si con estos remedios naturales la tos no remite, es importante acudir al médico para detectar las causas y solucionar el problema, dado que estos remedios no sustituyen las indicaciones de un médico.

Hábitos para evitar la tos nocturna

Además de aprovechar los beneficios de los remedios naturales para la tos nocturna, puedes adecuar la habitación para mejorar este problema. Para ello puede ser recomendable:

Sumar cojines adicionales

La tos empeora por la noche por la posición horizontal del cuerpo, por lo que nuestra posición resulta importante. Podemos probar a dormir con más almohadas a fin de levantar nuestra  cabeza y torso. De esta manera los pulmones y la garganta estarán elevados en relación al resto del cuerpo. Además, reducirá el drenaje de mucosidad hacia la garganta que activa el reflejo de toser.

Elevar la cama

Si no te es muy cómodo dormir con almohadas extra, puedes poner unos tacos en las patas de la cama (las que están en la parte de la cabeza). El efecto es el mismo y quizás evites dolores en el cuello o espalda. No obstante las camas con somieres articulados resultan idóneas por ajustarse mejor a nuestro cuerpo.

Instalar un deshumificador: Muchas veces la tos aparece cuando el ambiente está muy húmedo. Además, con este mecanismo no sólo mejorarás la humedad de la habitación sino que también podrás evitar la proliferación de ciertos virus y bacterias como los ácaros, que suelen proliferar en ambientes húmedos y cerrados.

No utilizar cojines y colchones viejos: Uno de los principales causantes de las alergias y de los síntomas del asma son los ácaros que se encuentran dentro del colchón y los cojines viejos.

Es importante mantener una buena higiene del colchón y aspirarlo por ambos lados al igual que evitar humedad sobre el mismo. No obstante, la exposición prolongada sobre esta superficie genera el hábitat perfecto para los ácaros que nunca se podrán eliminar al completo del núcleo del colchón. Por ello es importante no alargar la vida útil de nuestro colchón más de 7 o 8 años.