Tips para que el cambio de hora no afecte a tu descanso

Oct 18, 2020 | TE INFORMAMOS

Como todos los años por estas fechas, llega el cambio de hora para adecuarnos al horario de invierno. Desde hace años se lleva a cabo esta práctica en otoño y su objetivo es adecuar las horas de sol con los horarios de trabajo y así ahorrar en el consumo de energía.

Por el momento, es una directiva europea la que nos obliga a ir modificando los horarios de invierno y de verano. A la espera de que se decida el establecimiento de un horario fijo, seguiremos atrasando o adelantando una hora el reloj en cada caso.

Hasta que eso ocurra, tenemos que continuar adaptándonos a dichos cambios intentando evitar que sus consecuencias nos afecten en nuestra vida cotidiana en la medida de lo posible. Entre ellas destacan algunas como: cansancio, somnolencia, irritabilidad, falta de concentración y hasta incluso insomnio.

En este cambio de hora tendremos que retrasar los relojes una hora. Es decir, cuando sean las 03:00 de la madrugada, volverán a ser las 02:00 y con ello ganaremos una hora de sueño esa noche. Aunque parezca mentira, ese pequeño gesto nos afectará durante los días siguientes.

El desequilibrio del cambio de hora normalmente influye más en las personas mayores y en los niños, pero cualquiera de nosotros puede verse afectado en los hábitos diarios. Para que el cambio de hora no perjudique tu descanso, te ofrecemos una serie de tips para así poder adaptarte rápidamente al nuevo horario establecido.

Adaptar el sueño

El cambio de horario de invierno se establece el último fin de semana de octubre durante la madrugada del sábado al domingo. Al hacerse en día festivo, la ventaja es que podemos aprovechar el domingo para empezar a ir acostumbrándonos si no hemos podido hacerlo con anterioridad.

En cualquier caso, es recomendable cambiar la hora del reloj antes de irse a dormir. De esa manera, cuando te despiertes, sabrás exactamente la hora que es y tu reloj biológico se irá sincronizando con mayor facilidad.

El día va a ser una hora más largo de lo habitual. Es por eso que no resulta recomendable prolonga las horas de sueño, y aunque sea festivo, lo mejor puede ser evitar hacer la siesta hasta que tu cuerpo no se haya acostumbrado al nuevo horario.

Alimentación saludable

El cambio de hora afecta también a nuestro organismo, por eso es fundamental controlar las comidas que hacemos durante el día. Es muy importante intentar no picar entre horas así que, para ello, puedes ir acortando poco a poco el horario de las comidas y así no caer en tentaciones.

Lo ideal es ir modificando en unos quince minutos nuestro horario habitual de comidas cuatro o cinco días antes del cambio. Pero, si por circunstancias eso no es posible, puedes empezar tu nueva rutina el mismo domingo.

Es recomendable eliminar los alimentos ricos en grasa, de difícil digestión, y más bien decantarse por cenas ligeras. Lo mismo ocurre con las bebidas excitantes. Si las consumes, pueden influir negativamente en el sueño.

Practicar ejercicio

Con el horario de invierno, los días se acortan ya que anochece mucho antes. Por eso resulta conveniente aprovechar todas las horas de luz natural posibles para realizar todas las actividades que requieren una mayor concentración tanto física como mental.

Para equilibrar la falta de luz solar durante la tarde, es apropiado realizar ejercicio físico. Así, una buena idea puede ser salir a dar un paseo o una vuelta en bici. Si lo prefieres, también puedes practicar por ejemplo alguna clase de yoga o pilates en tu casa. Las opciones son muy variadas y solo tienes que elegir la que mejor se adapte a tus gustos.

Un consejo que puede ayudarte: procura no hacer deporte inmediatamente antes de irte a dormir, ya que sus efectos pueden ser contraproducentes.

Relajarse con la lectura

Una de las consecuencias del cambio horario es la irritabilidad, que en este caso puede producirse al comprobar como acortan los días. En este sentido, los beneficios de la lectura pueden ser indiscutibles y es una de las formas más saludables para relajarnos.

Un poco de lectura ayuda a desconectar e implica una concentración que te hará olvidar lo fastidioso que puede llegar a ser que a mitad tarde ya no haya luz natural. Aprovecha esas horas con menos luminosidad para disfrutar y preparar tu cuerpo para el sueño.

Esta sensación será temporal, puesto que nuestro organismo tiene la asombrosa capacidad de asumir los cambios con mucha rapidez. Por lo general, en tres o cuatro días podemos estar  sincronizados con el nuevo horario.

Siguiendo nuestros consejos, puede resultarte muy fácil recuperar la normalidad de los hábitos diarios, y sobre todo poder descansar tras una larga jornada. ¡Recuerda que descansar es clave para tu salud!