Tecnología y descanso: cómo les afecta a los más pequeños

Sep 16, 2020 | NIÑOS, TE ACONSEJAMOS

Aunque no nos hacía falta ningún estudio para saber que el uso excesivo de la tecnología afecta al descanso de los más pequeños, ya disponemos de investigaciones que así lo demuestran. Sin ir más lejos, una publicación de la revista Pediatrics y realizada por científicos de la Universidad Estatal de Penn en Estados Unidos mostraba este impacto que generan los dispositivos electrónicos y digitales en el sueño y de niños y adolescentes. En primer lugar, los datos del artículo indican que hasta un 30% de los niños y un sorprendentemente alto 70% de adolescentes no dormían las horas recomendadas por los expertos.

En un nivel más profundo, el estudio demostraba que el 75% de los menores tenían estos dispositivos electrónicos en sus dormitorios y un 65% confesaba utilizarlos en los momentos más previos a irse a la cama.

Luz, sonido, ruidos: así influyen los dispositivos electrónicos al descanso de los más pequeños de la casa

Lo que hoy en día ya son datos palpables y publicados por prestigiosas universidades, anteriormente eran sensaciones que podíamos observar en nuestros propios hijos. Por puras razones lógicas, la tecnología mengua las horas de sueño y empeora la calidad del mismo por tres razones principales:

1- A mayor tiempo de exposición televisiva, horas de ordenador, mensajes de Whatsapp y uso de las redes sociales, menos horas dedican al descanso y al sueño.

2- El uso de dispositivos electrónicos (entre los que incluimos la televisión) estimula de manera cognitiva el cerebro de los menores, lo que provoca una peor conciliación del sueño y un deterioro de su calidad.

3- La luz que emiten los dispositivos electrónicos también afecta al ritmo circadiano de las personas, lo cual acaba provocando una desincronización del reloj interno biológico.

Si de por sí, este uso incrementado de aparatos electrónicos afecta a todo tipo de personas independientemente de su edad, imagina cómo puede influir en el descanso de niños y adolescentes con un mayor nivel de excitación y peor control de sus emociones y actos.

Teniendo en cuenta que el número de horas recomendadas de sueño para niños pequeños de hasta 4 ó 5 años de edad puede llegar a las once, hoy en día ya hay especialistas y pediatras que hablan de pequeños que no superan las 7 horas de sueño. ¿El motivo? A pesar de su corta edad, los padres permiten que se queden viendo la tele o utilizando la Tablet de manera primaria hasta unas horas nada recomendables para la edad infantil.

Por razones obvias, acostar a un niño que hasta pocos minutos antes ha estado consumiendo contenido audiovisual (impactos visuales, sonidos, música, luz…) es sinónimo de estado de excitación que no puede desaparecer por el mero hecho de meterlo en la cama. Es cuando entra el principal problema, la conciliación del sueño tarda en producirse y llega el siguiente paso: disminuyen las horas de descanso.

El siguiente paso del círculo vicioso ocurre al día siguiente. Tras no haber descansado lo suficiente, al niño le va a resultar imposible rendir al 100% en la escuela. Seis o siete horas durmiendo acaba concluyendo en un peor rendimiento académico y problemas con los profesores. Pero no solo este menor rendimiento escolar es el único de los problemas. Más bien podríamos hablar de una puerta de entrada a otras patologías: depresión, obesidad y desarrollo de ciertos trastornos de índole psicológico como el déficit de atención y la hiperactividad (TDAH).

Afortunadamente, el principal factor que puede acabar con este bucle y el alto consumo de dispositivos electrónicos reside mayoritariamente en los padres. Fijar ciertos límites a este tipo de actividades y enseñarles que hay tiempo para todos puede ayudarles a encontrar la calma, relajarse y prepararse para descansar. Pero además de horarios y pedagogía, existen otros consejos que pueden seguir los progenitores:

– Obviamente, quitar todos los dispositivos tecnológicos y electrónicos de los dormitorios infantiles. Una habitación libre de televisión, ordenador, Tablet o smartphone se convertirá en un espacio que incite a la relajación.

– Para ayudar a entender a los niños que las habitaciones no son lugar para los dispositivos electrónicos, nada mejor que predicar con el ejemplo. Es decir, todos los miembros de la familia dejarán sus teléfonos y portátiles en algún lugar común de la casa.

– Establecer las noches como un momento de relajación y descanso para toda la familia. Para ello, nada mejor que fijar ciertas rutinas que ayuden a la higiene del sueño.