¿Te levantas con mal aliento por la mañana?

May 18, 2020 | TE INFORMAMOS

Aunque hay muchas personas que lo padecen de manera permanente, la mayoría solo lo sufren en ocasiones muy puntuales, sobre todo tras ingerir determinados alimentos o bebidas y, sobre todo, al despertar. Sí, hablamos del mal aliento por las mañanas, sus causas y sus posibles remedios.

Las tres principales causas del mal aliento matutino

Conocido popularmente como mal aliento, la halitosis no es otra cosa que la consecuencia lógica de una acumulación bacteriana tanto en la boca como entre los dientes. Los restos de comida que se quedan en todos los elementos de la boca (dientes, lengua o alrededor de las encías) provocan una especie de floración bacteriana que puede llegar a provocar caries en última instancia y, por supuesto, el mencionado mal aliento. Un problema que no se queda en algo físico, sino que puede llegar a ser de índole social.

Sin la necesidad de estar provocado por la halitosis “oficial”, el mal aliento matutino está mucho más extendido y suele ser más difícil librarse de él. Este problema, si podemos denominarlo de esta manera, se debe principalmente a una falta de saliva. Este fluido líquido es en el encargado de realizar una especie de limpieza con las partículas de alimentos que se nos quedan en la boca, algo de lo que posteriormente se aprovechan las bacterias. Aunque durante el día se produce gran cantidad de saliva, esta disminuye considerablemente mientras dormimos, lo que provoca una sequedad en la boca que permite a las mencionadas bacterias su aparición, produciendo así compuestos volátiles de azufre que son los que causan en última instancia ese mal olor que sentimos en la boca cuando nos despertamos.

Otro de los motivos que pueden causar el mal aliento matutino es la propia forma en la que dormimos. Es decir, las típicas respiraciones fuertes o los ronquidos pueden aumentar las probabilidades de despertar con este mal aliento. Si eres de los que duerme con la boca abierta, seguramente tiendas a mayor sequedad en tu boca y, como ya hemos comentado arriba, esto acabará desembocando en esta especie de halitosis.

Por último, y de manera obvia, un mal hábito higiénico es la tercera pata de la mesa en cuanto al mal aliento se refiere. Irte a dormir sin un profundo cepillado de dientes es sinónimo de despertar al día siguiente con este problema.

¿Es posible evitar el mal aliento cuando nos despertamos?

Si bien es cierto que no existe un remedio infalible, el mal aliento matutino se puede combatir y reducir de diversas maneras:

Cepíllate los dientes después de cada comida y, sobre todo, antes de irte a dormir. Resulta una obviedad, pero como ya hemos explicado, deshacerse de los restos de comida que se quedan incrustados entre los dientes, en la lengua o las encías, ayudará a prevenir la proliferación de las bacterias que acaban causando el mal aliento por las mañanas. Y como punto extra, haz verdadero hincapié en la lengua, otro factor fundamental en este combate contra la halitosis.

Usa hilo dental y fíjate en él una vez lo utilices. Aunque te pueda resultar desagradable, los restos de comida o incluso de sangre provocada por las encías puede ser detonante del mal aliento.

No abuses de los enjuagues bucales. Esto igual te resulta un poco contradictorio, pero tiene la lógica del mundo. Aunque su uso es muy válido por las mañanas, este tipo de productos suele secar la boca. Por lo tanto, si te enjuagas la boca antes de ir a la cama, lo harás con sabor a menta, pero con fecha de caducidad: en una hora tendrás la boca seca con las correspondientes consecuencias.

No ingieras alimentos cocinados con ajo o cebolla antes de dormir (están compuestos por un azufre que será absorbido por el torrente sanguíneo y, posteriormente, liberados al exhalar). Así mismo, el consumo de café y alcohol tampoco va a resultar un gran aliado del aliento fresco y mentolado.

No duermas con la boca abierta. Aunque no sea algo voluntario y a lo mejor poco puedes hacer, ya hemos explicado todo el proceso que se detona con el simple hecho de dormir de esta manera, respirar fuerte y/o roncar. Se produce mayor sequedad en la boca y, con ello, la proliferación del mal aliento.

– El agua es un enemigo de las bacterias que causan el mal aliento. Bebe mucha cantidad y, si es preciso, enjuágate la boca con ella para eliminar los restos de comida en la boca.