Sudores nocturnos: Reajusta el entorno en el que duermes

Oct 26, 2020 | TE INFORMAMOS

Despertarse de madrugada, en mitad de la noche, palpar las sábanas e incluso tu propia cara y entender cómo hemos llegado a esta situación: los sudores nocturnos. Esta viñeta cotidiana es más común de lo que podemos llegar a pensar. Según datos del HC Marbella International Hospital, hasta el 34% de la población puede verse perjudicada por este hecho. Tres de cada cuatro personas que se ven obligados a despertarse a media noche para aligerar ropa, cambiarse, pegarse una ducha refrescante o incluso sustituir las sábanas. Nada excesivamente grave pero sí muy molesto y que también puede influir a las parejas.

¿A qué llamamos sudoraciones nocturnas?

Las sudoraciones nocturnas son esos episodios y situaciones que se suelen repetir en el tiempo y que conllevan una transpiración extrema. Durante esta situación, los afectados pueden llegar a empapar la ropa o las sábanas mientras duermen y pueden conllevar afecciones o enfermedades aún no diagnosticadas.

En otras ocasiones mucho más frecuentes y generales, estas sudoraciones nocturnas pueden estar relacionadas con otros malestares como pueden ser los estados febriles, estar transitando por una época de adelgazamiento, dolores localizados, gripes, tos, diarreas y otros síntomas más preocupantes.

En definitiva, estamos hablando de contextos en los que quienes sufren de sudoración nocturna se despiertan en mitad de la noche, pausando así su sueño, tras haber transpirado de manera excesiva. Como ya hemos comentado, este malestar puede verse provocado por factores biológicos. Si, por el contrario, has podido sufrir estos episodios provocados por elementos de índole externo (el exceso de protección provocado por usar demasiadas mantas, sábanas o colchas, y el incremento excesivo de temperaturas en el propio domicilio), estos no serían situaciones a las que clasificaríamos como sudoraciones nocturnas y, por tanto, no necesitarán ayuda médica.

Al final, la sudoración nocturna entendida como patología médica, va a ser un problema asociado al padecimiento de enfermedades como las siguientes: ansiedad, depresión, trastornos autoinmunitarios, daños en los nervios autónomos, tiroides hiperactiva, leucemia, infecciones óseas, trastornos del sueño, accidentes cerebrovasculares, tiroides o tuberculosis, entre otras enfermedades.

¿Y si estoy sano pero tiendo a sufrir sudoraciones nocturnas?

En muchas ocasiones, los durmientes que padecen este tipo de situación encontrarán su causa en otros lugares y factores. Por ejemplo, el estrés (ya sea por situaciones provocadas por conciliación familiar o la vida laboral) es uno de los problemas que pueden desembocar en sudoración nocturna. El consumo de tabaco, sustancias tóxicas o alcohol, también pueden conllevar su aparición.

Por su parte, personas con sobrepeso o con una actividad más sedentaria que no suelan practicar deporte y que suelen tener edades comprendidas entre los 40 o los 60 años, también tienden a encontrarse con episodios de sudoración nocturna. Este trastorno puede incrementar su aparición con cierto tipo de alimentos. Cenar con mucha presencia de especias y picantes en las horas previas a acostarse, es sinónimo de pasar una mala noche de sudor y calor.

Consejos para evitar las sudoraciones nocturnas

Aunque al final estamos hablando de episodios con un trasfondo mayoritariamente biológico, ya hemos comprobado que el entorno y nuestro estilo de vida puede afectar a su aparición. Por ello, mantener la calma, la ansiedad y cambiar ciertos hábitos, puede ayudar a disminuir este estrés tan asociado al ritmo de vida actual, algo que acaba derivando en situaciones como las propias sudoraciones nocturnas:

– Mantener una dieta sana y equilibrada alejada de alimentos picantes y cenas copiosas.

– Alejarse del consumo de alcohol, cafeína (sobre todo a última hora) y tabaco.

– Acostarse con la ropa adecuada: Es importante no utilizar ropa que sea muy abrigada y que esté confeccionada por materiales que puedan provocar estos episodios. Los pijamas, camisones y ropa de que utilicemos para dormir deberían estar tejidos con composiciones naturales como el lino, el algodón o la seda. Y, por supuesto, huir del polyester, las fibras sintéticas y los acrílicos.

– Dormir sobre un colchón cuyo nivel de transpiración sea muy alto. En este caso, lo más recomendable puede ser apostar por materiales como el látex y modelos Naturfresh. Lo mismo tendríamos que hacer con la ropa de cama (sábanas, colchas…) y, por supuesto, las almohadas.

– Utilizar protectores de cama cuyos materiales vayan acordes con lo comentado en el punto anterior: huir de fibras sintéticas y apostar por materiales naturales.

– Controlar la temperatura de nuestra habitación: Sobre los 22 grados centígrados encontraremos el clima ideal.