¡Que la siesta no te quite el sueño!

May 16, 2020 | MEJORA TU DESCANSO, TE ACONSEJAMOS

Ay, ha llegado una primavera que no es otra cosa que la antesala del tan ansiado verano. Y si algo tienen en común las dos estaciones favoritas de la mayoría de la población, además del solecito y el buen tiempo, es el aprovechamiento de la siesta. Pero para que no te quite el sueño su propia práctica, he aquí una serie de ventajas asociadas a este noble arte. El cual puede suponer grandes beneficios en tu salud y descanso si sabes cómo aprovecharla.

Cómo hacer la siesta perfecta

Dormir la siesta puede mejorar no solo nuestro estado de ánimo, también el físico. Algo que puede multiplicar sus efectos si la establecemos como una especie de rutina diaria (algo más fácil en los meses de verano) y si, claro está, la practicamos siguiendo una serie de recomendaciones.

  • Empezando por el lugar, existen dos líneas de pensamiento. Por un lado, hay expertos que aconsejan hacerla en un sofá (o sillón) y no en la cama. Esto es más recomendable entre aquellas personas que padecen reflujos gástricos y problemas digestivos. Por otro lado, dormir sobre un colchón de calidad te evitará las malas posturas típicas de dormir sobre un sofá. Sea como fuere, haz la siesta con temperatura agradable, sin contaminación lumínica y con escaso ruido.
  • La duración: Este es el punto más importante de todos. La práctica mayoría de expertos recomiendan que las siestas no superen nunca los 30 minutos de duración. Esa media hora va funcionar como reparación de nuestro estado físico y anímico y cualquier incremento del tiempo, puede conllevar irregularidades en nuestra higiene del sueño, alteraciones en el humor e incluso insomnio.
  • Duerme la siesta siempre después de comer y entre las 13 del mediodía y las 17 horas de la tarde. Aprovecharemos los ritmos circadianos sin alterar nuestros hábitos.

Mejora nuestro estado de ánimo

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, la serotonina es la encargada de regular nuestro sueño, el apetito y hasta el estado de ánimo. Cuando dormimos, esta sustancia inunda nuestro cerebro, creando así una sensación de bienestar y satisfacción.

Te despertarás más positivo

Siguiendo el primer punto, aquellos que duermen la siesta y llegan a la conocida como Fase REM, aumentan sus niveles de felicidad. Y esto no lo decimos nosotros, está demostrado según este estudio de la Universidad de Berkeley.

Mejora la capacidad de aprendizaje

El mismo estudio de la Universidad de Berkeley explica que aquellos que duermen la siesta, posteriormente aumentan su rendimiento y su capacidad de aprendizaje hasta un 10%.

Puede mejorar tu rendimiento laboral

En el caso de las personas cuyos trabajos tengan índoles más artísticas, una buena siesta puede estimular su creatividad. Diversos estudios han dictaminado que dormir estimula la actividad de la zona del cerebro asociada a este tipo de capacidad.

Prevención de cardiopatías

Si pasamos al terreno de la salud y el organismo, la siesta puede disminuir hasta casi en un 40% los niveles de estrés, reduciendo así los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares. Si la falta de sueño incrementa nuestra intolerancia a sustancias como la glucosa o debilita nuestro sistema inmunológico, cumplir con las horas recomendadas de sueño evitará este tipo de problemas.

Reduce nuestra tensión arterial

Siguiendo en parte el punto anterior, diversos estudios realizados por el Allegheny College de Pennylvania demostraron que aquellos pacientes que dormían una siesta diaria de hasta 45 minutos (algo superior a lo recomendado) tras haber sufrido un día cargado de estrés, disminuían su presión arterial y el ritmo cardiaco.

Aumenta el nivel de concentración

Volviendo al cariz intelectual, hay expertos que defienden que una pequeña siesta (incluso de poco más de cinco minutos de duración), contribuyen a mejorar la memoria a corto plazo y la concentración. Esto se debe a que mientras dormimos, los recuerdos más recientes se transfieren del hipocampo al neocórtex. De la misma manera, tras alcanzar la fase REM del sueño resulta menos complicado conectar diferentes ideas.

Ayuda el aprendizaje abstracto

Tanto al aprendizaje como a la capacidad de detectar patrones generales de diferentes informaciones.

Mejora los reflejos

Un estudio de la NASA realizado entre 747 pilotos indicó que, tras dormir una siesta de 25 minutos, cometían hasta un 34% menos de errores en su trabajo.