Qué hábitos de sueño deben seguir los adolescentes

Jun 17, 2020 | TE INFORMAMOS

Todos hemos sido adolescentes y sabemos por experiencia propia que no es la etapa más sencilla de nuestras vidas. Son muchos los cambios que se producen en esta fase de transición entre la infancia y la vida adulta, con profundos cambios a nivel físico, psicológico, emocional y social. Por supuesto, todos estos cambios afectan a los patrones de sueño de los chavales. En una etapa tan complicada es indispensable unas buenas rutinas de forma que el hábito del sueño de los adolescentes sea el más adecuado.

Enseñar a dormir a los adolescentes con pedagogía

La adolescencia es la fase vital de la rebeldía, lo que quiere decir que el adolescente va a intentar hacer, en muchos casos, exactamente lo contrario de lo que se le aconseja. Es ley de vida y por ahí hemos pasado casi todos. No solo hay que concienciar al adolescente de lo importante que es para su salud y su desarrollo un adecuado descanso, sino que hay que hacerlo con mano izquierda y mucho diálogo.

Un ejemplo es lo difícil que es convencerlos de lo nefastos que son el uso de móviles, tablets, ordenadores y televisores en su dormitorio a la hora de dormir. Un paso fundamental para que los padres puedan inculcar buenos hábitos de sueño a los adolescentes es predicar con el ejemplo, convertirse en referentes.

Hábito de sueño en adolescentes durante los fines de semana

La adolescencia es una etapa en la que los jóvenes empiezan a socializar de forma independiente, lo que muchas veces se traduce en fiestas de fin de semana, para espanto de sus padres (que a su vez espantaron a los suyos).

Los horarios más o menos rutinarios que han tenido durante la semana saltan por los aires en fin de semana, acostándose mucho más tarde y levantándose a unas horas en las que ya empiezan los telediarios. No es necesario que sigan el mismo horario que durante la semana, pero nunca deben superar las dos horas de descuadre. Si habitualmente se levantan a las 7 de la mañana, estará bien permitirles dormir un para de horas más. Si les permites levantarse al mediodía, su rutina del sueño se descuadrará de tal manera que arrastrarán sus consecuencias la semana siguiente.

Consecuencias de la falta de sueño en los adolescentes

Los malos hábitos de sueño en los adolescentes tienen unas consecuencias que son fácilmente reconocibles. Pueden afectar a sus relaciones sociales y a su rendimiento académico. Incluso pueden tener efectos negativos en su proceso de crecimiento.

Algunos de los signos que puedes observar en tus hijos a la hora de valorar si están teniendo un adecuado descanso es que duerman en exceso los fines de semana, que tengan dificultad a la hora de levantarse por las mañanas, bajonazos en sus notas, tristeza, irritabilidad, etc. Es necesario estar muy atento a este tipo de síntomas.

Buenos hábitos de sueño en adolescentes

La diferencia entre que tus hijos adolescentes tengan una buena o una mala calidad del sueño depende de unos pocos factores, muchos de ellos fácilmente controlables:

  • Evitar bebidas estimulantes: café, colas, chocolate… especialmente en horarios vespertinos y nocturnos. En cuanto al alcohol, huelga comentar que no deben ni probarlo.
  • Practicar deporte: a esa edad, si algo sobra es la energía, por lo que es fundamental que los adolescentes practiquen algún tipo de deporte. Siempre es mejor que lo practiquen por la mañana, y en todo caso nunca en las horas previas a irse a la cama, ya que los sobreexcitará.
  • Fuera dispositivos móviles en horario nocturno: como hemos indicado, tablets y móviles, entre otros, son los grandes enemigos del sueño.
  • Siestas cortas: que nunca superen la media hora, y siempre a primera hora de las tardes.
  • Controlar la temperatura de su dormitorio: que nunca sea excesivamente fría ni calurosa.
  • Instalación de colchones, somieres, almohadas y ropa de cama de calidad: sin esto nada de lo anterior servirá para nada.

Estas son algunas de las rutinas para un adecuado hábito del sueño en adolescentes. Ten en cuenta que se opondrá a muchas de ellas. Intenta convencerlos de forma pedagógica y con mucha paciencia. Y predicando con el ejemplo, ya que no son pocos los adultos (supuestamente con más sentido común), que no cumplen con estas rutinas.