Qué causa el síndrome de las piernas inquietas y cómo afecta al descanso

Ene 17, 2020 | TE INFORMAMOS

Si al meternos en la cama o al descansar por la tarde en el sofá, tenemos una sensación rara en las piernas que nos obliga a moverlas o estas directamente tienen espasmos, puede que tengamos el Síndrome de las piernas inquietas, que a pesar de no estar considerada una afección grave, sí puede perjudicarnos seriamente en la calidad de nuestro descanso.

Cómo sé si tengo el Síndrome de las piernas inquietas

Aunque los síntomas son variados, todos ellos coinciden en una sensación incómoda o rara que aparece en las piernas provocando la necesidad de moverlas para que las molestias desaparezcan.

Por lo general aparece por la tarde y se ve más agudizada durante la noche, cuando nos metemos en la cama. En algunas personas puede coincidir que hayan estado sentadas durante horas, aunque reducir ese tiempo no asegura que la enfermedad desaparezca.

La sensibilidad que se nota por el Síndrome de las piernas inquietas es bastante subjetiva, pero en general engloba sensaciones como cosquilleo, tirones, sensación pulsátil y en los peores casos, dolor y calambre. En lo que todos los pacientes coinciden es en el deseo incontrolable de mover las piernas.

Cuando estas sensaciones incómodas son esporádicas, no se le presta atención. El problema radica al convertirse en una enfermedad crónica, perjudicando en el sueño de la persona afectada como al compañero de cama.

¿Es causada por estar sentados largas horas?

No, si permanecemos sentados durante mucho tiempo puede ser una de las causas, pero no la principal y reducir ese tiempo no asegurará que el síndrome desaparezca, incluso puede aparecer en los niños más inquietos. Por lo tanto, si se produce antes de la mediana edad es posible que exista un factor hereditario.

Por otro lado, también puede surgir durante el embarazo debido a los desajustes hormonales, en este caso es posible que desaparezca después del parto. Más allá de los pequeños y las mujeres embarazadas, el Síndrome de las piernas inquietas puede presentarse con más frecuencia en mujeres cercanas a la madurez o la tercera edad.

En la mayoría de los casos leves, si no se debe a una neuropatía o insuficiencia renal, puede deberse a una falta de hierro o de dopamina, pero las investigaciones aún no revelan datos congruentes. Por este motivo, porque se trata de una afección rara y que no suele valorarse como grave es necesario recurrir a unas rutinas básicas en el día a día, para que la afección no vaya a más y perjudique al paciente hasta el punto de no poder dormir, y por lo tanto, la imposibilidad de llevar una vida normal.

 

Cómo aminorar las sensaciones incómodas de las piernas

Cuando notemos que las molestias son frecuentes o nos afectan en nuestro día a día, es necesario acudir al médico para que realice un estudio y nos indique el tratamiento adecuado. Junto a esto, también podemos aliviar los síntomas con simples gestos.

Un colchón ergonómico donde el cuerpo pueda adaptarse por completo y descanse adecuadamente. Aunque los espasmos o las molestias no estén provocados por una mala disposición de la columna o la cadera, si utilizamos un colchón adecuado estaremos favoreciendo la relajación articular y muscular, ayudando a que el deseo de mover las piernas sea más leve.

Relajar la zona de cualquier tensión, ya sea con baños, masajes, compresas de frío y calor… Cualquier remedio en donde notemos que nuestras piernas se sienten más descansadas y desaparezcan sensaciones como la pesadez, los agarrotamientos o los tirones.

Si dormimos en pareja, será mejor tener un colchón con independencia de lecho para que nuestro compañero note lo menos posible los movimientos de las piernas y no pierda su firmeza.

Realizar ejercicio físico moderado, no solo para que las piernas se sientan más relajadas, sino también para llegar más cansados a la cama y favorecer el sueño, por lo tanto, prácticas como yoga, natación o pilates son de las más recomendadas. En este aspecto, es mejor evitar practicarlo por la noche porque puede causar el efecto contrario al que deseamos.

Crear una rutina del sueño porque la fatiga incrementa los síntomas. También puede ayudar si evitamos bebidas excitantes, tabaco y el uso de pantallas digitales una hora antes de ir a dormir.

Como podemos ver el Síndrome de las piernas inquietas aunque no esté catalogado como una enfermedad grave, a la larga sus pacientes pueden ver cómo su calidad de vida disminuye considerablemente. Por ese motivo, es imprescindible que los pacientes compartan lo que sienten y encuentren así más apoyo y comprensión.