Pros y contras de retrasar la alarma por la mañana

Mar 16, 2021 | TE INFORMAMOS

Es un sonido asociado al estrés, a la ansiedad, al nerviosismo y a la responsabilidad. Se nos mete en la cabeza. Lo odiamos. Un sonido al que desterraríamos de nuestras vidas. Desafortunadamente, no podemos. Son las 7 de la mañana y ha vuelto a sonar. Es tu despertador. Ese objeto que de lunes a viernes marca el inicio de la rutina. Quizás por ello tendemos a retrasar la alarma por la mañana. Pero, ¿hasta qué punto es positivo llevar a cabo esta acción? ¿Puede traer consecuencias en nuestro descanso? ¿Y en nuestra salud?

Así es como el botón de “snooze” puede dictaminar si nuestro descanso ha sido placentero o un horror 

Es un hábito que ya hemos interiorizado. Cada vez que suena la alarma del despertador nosotros tendemos a pararla y retrasar lo inevitable. De repente vuelve nuestro “yo” del pasado, el que era niño y decía a sus padres aquello de “por favor, solo cinco minutos más”. La diferencia es que ya no somos tan pequeños y lo que nos depara no son sumas y restas, sino la conciliación laboral y familiar. La vida adulta.

Esa reiteración de “cinco minutos más” acaba convirtiéndose en un bucle que repetimos cada mañana. Como si esa minitregua que nos concede el despertador se pudiera dilatar más aún en el tiempo. Al final, y dependiendo del dispositivo que utilicemos para despertarnos, no irá más allá de los 10 minutos. Un descanso insuficiente en el que seguimos en la cama pero ya hemos dejado de descansar.

Si nos paramos a analizar ese gesto tan cotidiano, lo que vamos a encontrar son una serie de señales nada positivas. Porque retrasar la alarma apenas cuenta con pros y sí luce a través de bastantes desventajas.

El lado negativo de retrasar la alarma para seguir durmiendo

Lo que en los años 90 era el botón de “snooze”, ese que permitía un descanso extra de pocos minutos hasta que volviera a sonar la alarma, ahora ha dado paso por regla general a alguna aplicación de nuestros smartphones. En definitiva, la señal de que tenemos que levantarnos y encarar el nuevo día. El problema llega cuando intentamos evitar esta acción y comenzamos ese bucle en el que lo único que hacemos es retrasar la alarma para permanecer en la cama. Indicación de que no hemos dormido bien, claro.

Tal y como indican los expertos, esta especie de propina del sueño es sinónimo de una mala regulación de nuestros ciclos del sueño. No existe método más perfecto que el de despertarse de una manera natural. Solo con la ausencia de dispositivos electrónicos y sus correspondientes alarmas.

Lo ideal consiste en haber mantenido tal regularidad en nuestro sueño que nos acostemos cuando tenemos sueño (y siempre a la misma hora), de manera que al día siguiente podamos despertarnos de forma natural. Nuestro organismo está diseñado para que los ciclos de luz nos indiquen cuando dormir y cuando estar en vigilia. Por ello, forzarnos a acostarnos cuando aún no tenemos sueño y, lo que es peor, despertarnos cuando todavía tenemos sueño, es una alteración de los ritmos biológicos circadianos.

Seguramente hayas notado que cuando has podido ser regular en tus horarios, te has despertado por ti mismo, a horas casi idénticas y minutos antes de que fuera a sonar el despertador. Mantener unos ciclos del sueño regulares nos puede permitir prescindir de dispositivos. De todas formas, esto no tiene por qué prohibir el uso de despertadores. Poner una alarga como una especie de red de seguridad nos puede ayudar también a dormir más tranquilamente. Y en caso de que suene al día siguiente, que sea con un tono no muy alto y, sobre todo, no retrasarla diez minutos más.

Entonces, ¿no hay pros?

A estas alturas te habrás dado cuenta de que solo hemos hablado de las desventajas que se esconden detrás del mero hecho de retrasar el despertador. Y la razón es porque no existen ventajas biológicas o con una vertiente saludable. Tras la explicación que hemos dado, el único pro que le podemos hallar a quedarnos en la cama un ratito más es placentero.

Más allá de descansar un poco más, aunque esos 10 minutos poca energía te van a recargar, el hedonismo que se oculta bajo un hecho tan cotidiano como holgazanear en la cama es bastante obvio. Tratarlo como algo puntual y un capricho aleatorio no te hará daño, pero no lo adquieras como hábito.