¿Por qué duermo tanto los fines de semana?

May 16, 2021 | TE INFORMAMOS

Tras cinco días agotadores de trabajo, conciliación familiar, actividades sociales, práctica deportiva y tareas domésticas, llega el finde de semana y solo tenemos una situación en mente: ¡DORMIR! Y una especie de presunta filosófica: “¿por qué duermo tanto?”. Esta cuestión que inevitablemente entronca con el estrés y el ritmo de vida que hemos llevado de lunes a viernes, deriva en otra disyuntiva que intentaremos resolver a continuación: “¿es bueno para mi salud que recupere las horas de sueño entre el sábado y el domingo?”.

La deuda del sueño, el motivo que se esconde detrás del mayor número de horas que dormimos los fines de semana

Se le conoce con el nombre de deuda de sueño (o déficit de sueño). Es decir, la diferencia que existe entre la cantidad de sueño que necesitamos y la que realmente dormimos. Una especie de desfase que se produce sobre todo de lunes a viernes y que intentamos solventar los fines de semana.

En términos matemáticos, se podría establecer que, si el cuerpo humano debería dormir ocho horas diarias, pero durante la semana solo lo hace seis, le va debiendo dos horas cada noche. Esta falta de sueño acumulativa se produce, como decimos, a causa de la desregulación de nuestros horarios, el estrés, la ansiedad o hechos tan cotidianos como quedarse viendo la tele hasta altas horas de la noche.

Sin embargo, la acumulación de estas horas de sueño no son sinónimo de un mayor cansancio. Según indican algunas investigaciones científicas, el ser humano ha demostrado que se puede adaptar de manera cognitiva a esta carencia de sueño. Obviamente, esto no quita que igualmente se puedan sufrir consecuencias físicas o psicológicas, desde enfermedades como la depresión o la ansiedad hasta padecer obesidad y diabetes.

Casi como si fuera un razonamiento lógico, las personas hemos establecido que el mero hecho de dormir un par de horas más los sábados y los domingos es la manera ideal de recuperar ese sueño perdido. Sin embargo, nos equivocamos.

Aunque dormir algo más los findes de semana a veces resulta inevitable del cansancio que sentimos, no va a ayudarnos a suprimir todas las consecuencias negativas que se esconden detrás de la falta de sueño. Incluso puede resultar contraproducente de las siguientes maneras:

Desequilibra nuestro reloj interno y los ritmos circadianos del ciclo sueño-vigilia, lo cual nos traerá problemas para conciliar el sueño

– Sufriremos lo que se conoce como jet lag social, el fallo entre el ritmo circadiano de tu cuerpo y el horario de sueño social.

– Enfermedades como diabetes y problemas cardiovasculares.

– Obesidad.

¿Cuál es la mejor manera de recuperar ese sueño perdido que se produce entre semana?

Existen multitud de opciones mejores a las de alterar excesivamente nuestro horario de sueño los fines de semana. Aprovechar el sábado y el domingo para dormir hasta el mediodía ya hemos visto que más que una solución, puede resultar un problema de salud a largo plazo. Para no caer en esta contradicción del descanso, lo ideal es apostar por los siguientes consejos:

Mejora tu calidad del sueño a través del mejor equipo de descanso posible

A veces confundimos cantidad con calidad. Con dormir ocurre lo mismo. Tú mejor que nadie conoces cuál es tu postura favorita y que tipo de cama necesitas. Hazte con un colchón con independencia de lechos, fabricado con los mejores materiales y que te proporcione los niveles de firmeza, transpirabilidad y adaptación adecuados. Y, por supuesto, complementa esta compra con una almohada y soporte acordes.

Mantén un horario de sueño regular

Independientemente de si es lunes, miércoles o domingo, intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora. No pasa nada por levantarse un poco más tarde los fines de semana, pero intenta que nunca supere la hora extra. Un buen método para regularizar estos horarios es hacerlo de manera progresiva.

Practica el arte de la siesta

Tomar pequeñas siestas de 20 ó 30 minutos a lo largo de la semana es mucho más saludable que pasarse de dormilón los fines de semana. Obviamente, el trabajo y las actividades académicas, sociales o domésticas no siempre lo permiten de lunes a viernes, por lo que puedes apostar más por estas siestas los propios sábados y domingos. Pero, lo dicho. Nunca más de 30 minutos de duración.