Parálisis del sueño: La angustia de sentirte paralizado

Jun 8, 2020 | TRASTORNOS DEL SUEÑO

La parálisis del sueño es un trastorno relativamente común en el que la consciencia es recuperada antes que la movilidad corporal, en la transición del sueño a la vigilia. A menudo provoca alucinaciones en los afectados, lo que les hace experimentar unos severos estados de angustia.

Qué es la parálisis del sueño

Este trastorno del sueño provoca un incompleto despertar en quienes lo sufren, y suele darse en el momento de despertarse o cuando se va a comenzar a dormir.

La parálisis del sueño está situada dentro de las parasomnias, afectando a una de cada 1000 personas en España.

Las personas que se encuentran bajo este tipo de parálisis están despiertas cognitivamente pero experimentan una sensación de parálisis de toda su musculatura voluntaria, a excepción del diafragma respiratorio y de los ojos. Al paralizarse también la laringe, los afectados por este trastorno quedan sin habla, no pudiendo articular palabra.

La duración de los episodios de parálisis del sueño son variables dentro de su brevedad. Salvo excepciones, casi nunca duran más de un par de minutos. Una vez que se ha superado ese tiempo, la parálisis cesa de una forma espontánea y sin consecuencias.

Las alucinaciones hipnagógicas (táctiles, visuales y/o auditivas) son síntomas que acompañan con mucha frecuencia a la parálisis del sueño. Las más comunes son las visuales y sensitivas, también conocidas como cenestésicas, mientras que son mucho más infrecuentes las auditivas.

Por qué se produce la parálisis del sueño

Las causas por las que las personas pueden llegar a desarrollar una parálisis del sueño son, por orden de frecuencia, las siguientes:

Causas asociadas a otras patologías

Una parálisis del sueño es muchas veces síntoma de una enfermedad. La que tiene un más alto grado de comorbilidad es la narcolepsia, patología que provoca que quienes la sufren tengan dificultades para mantenerse despiertos durante el día, con numerosos ataques de parálisis muscular (cataplejía).

Causas aisladas que se relacionan con severas privaciones del sueño

La segunda causa más frecuente es la que afecta a personas sanas que por diferentes motivos han sido expuestas a una relevante falta de sueño.

Causas genéticas y hereditarias

Este es el tipo causal que se da con una menor frecuencia. Puede producirse cuando el afectado cuenta con uno o más afectados por parálisis del sueño como síntoma único en su familia.

Cuando la parálisis del sueño se presenta como un síntoma aislado, no suele haber ninguna necesidad de tratamiento, ya que el problema desaparecerá por sí solo. Sin embargo, cuando la parálisis del sueño se presenta de forma recurrente durante un periodo de tiempo de entre tres semanas y un mes, lo más adecuado es acudir a un médico especialista que realice un diagnóstico y que aplique el tratamiento más adecuado.

¿Tiene la parálisis del sueño algún riesgo para la salud?

Aunque sus síntomas provoquen una gran angustia en quien la padece, la parálisis del sueño no afecta a tejidos musculares que sean necesarios para ninguna función vital, además de ser episodios caracterizados por su gran brevedad. En modo alguno afecta a la salud física de quienes la padecen, ni supone ningún riesgo.

Esto no quita que muchas veces quienes padecen por primera vez un episodio de parálisis del sueño teman estar sufriendo algún tipo de accidente isquémico o ictus, además de pensar que se está “volviendo loco” debido a las alucinaciones que está experimentando.

En definitiva, si en algún momento pasas por la experiencia de una parálisis del sueño, debes mantener la calma y la cabeza fría, con la convicción de que a lo sumo puede durar unos dos minutos.

La clave está en el descanso

Circunstancias como el jet lag y el estrés son a menudo desencadenantes de parálisis del sueño.

Algunas claves para evitar padecer esta patología son:

  • Mantener unos horarios estables del sueño: una adecuada rutina del sueño, mantenida en el tiempo, incluyendo fines de semana y periodos vacacionales es una de las mejores maneras de evitar cualquier trastorno del sueño.
  • Dormir entre 7 y 9 horas por las noches: dependiendo siempre de las necesidades de cada uno.
  • Evitar trabajos nocturnos y trasnochar.
  • No tomar medicamentos que puedan afectar el sueño REM: algo que siempre ha de consultarse con el médico especialista.