Mitos de la leche: ¿Es buena o mala antes de dormir?

Mar 19, 2020 | ALIMENTACION, TE ACONSEJAMOS

Tomar un vaso de leche antes de dormir es una costumbre tan arraigada entre las personas que lo hemos asociado a una especie de lección proveniente de la sabiduría popular. Un consejo que nos daban nuestros padres y abuelos y, por tanto, hemos considerado que es lo más idóneo para conciliar el sueño. Pero, ¿existen principios científicos o médicos que lo verifican? ¿Hemos vivido convencidos de un hecho que realmente podía desembocar en un descanso incorrecto?

Beneficios generales del consumo de leche

Algunos haciéndolo como una especie de ritual y otros por simple costumbre heredada de la infancia, beber un vaso de leche antes de dormir es uno de los actos más recurrentes del ser humano. Este hábito entre los adultos, pero que anteriormente fue una obligación provocada por los consejos de los más mayores, podría considerarse como esos dichos populares a los que asignamos beneficios que no existen. Sin embargo, a diferencia de otros refranes o mandatos, sí viene con una base científica positiva.

De manera general, siempre se ha dicho que la leche de por sí es uno de los alimentos más importantes y que mejores beneficios aportan a nuestra salud. Una afirmación correcta basada en sus enormes propiedades que desembocan en una serie de beneficios que relatamos a continuación:

– Es un alimento que, a pesar de aportar nutrientes, tiene bajas calorías.

– Como decimos, dispone de gran variedad de nutrientes al tratarse de uno de los alimentos más completos: aporta proteínas, grasas, hidratos de carbono, agua, vitaminas y minerales.

– Durante la infancia y la adolescencia, su consumo resulta vital para el desarrollo óseo al tratarse de una gran fuente de calcio. Este hábito alimenticio en edades tempranas y de crecimiento nos va a influir positivamente en la prevención de la osteoporosis.

– Al tratarse también de un alimento alcalino, previene la molesta sensación de acidez estomacal.

– Un beneficio cada vez más valorado entre la sociedad: ayuda al crecimiento de la flora bacteriana estomacal.

– Facilita la eliminación de ácido úrico en la orina y, por lo tanto, la disminución de su valor en la sangre gracias al efecto uricosúrico que tiene la leche.

– Durante fases vitales como el embarazo, las convalecencias médicas, la infancia o la adolescencia, favorece la formación de tejidos nuevos en nuestro organismo.

– Gracias al ácido láctico, impide la proliferación de gérmenes patógenos en el intestino.

Entonces, ¿es recomendable su consumo antes de dormir?

Con todos los beneficios anteriormente citados, seguramente estés pensando que resulta imposible que el consumo nocturno justo antes de irnos a dormir no sea lo más recomendable. Y obviamente estás en lo cierto.

Aunque parte de sus inconvenientes estén relacionadas con el aparato digestivo (hay personas sensibles e intolerantes a la lactosa a los que pueden producir cólicos, colon irritable o úlceras gastroduodenales), por lo general su consumo es válido y apto para cualquier momento del día, incluso por la noche.

Según dictaminan algunos expertos científicos y médicos, beber un vaso de leche antes de irnos a dormir es recomendable principalmente porque es un alimento que contiene un aminoácido llamado triptófano que el cuerpo acaba convirtiendo en serotonina. Es decir, la conocida hormona del sueño.

El consumo diario y nocturno de un vaso de leche no solo ayuda a la pronta conciliación del sueño, sino que también es un combatiente que lucha contra el temido insomnio. Esto se debe a que los lácteos, además de los mencionados triptófanos, se caracterizan por ser ricos en magnesio y zinc.

Si al consumo nocturno de leche lo acompañamos además con una temperatura templada, conseguiremos una reducción de los niveles de estrés en el cuerpo, facilitando aún más el correcto descanso.