Métodos para librarnos del estrés

Jul 16, 2021 | SALUD, TE ACONSEJAMOS | 0 Comentarios

Ha convivido con nosotros desde el origen de nuestra especie. Es algo intrínseco del ser humano. Nos ha permitido sobrevivir en épocas pasadas, hasta el punto de ayudarnos a convertirnos en la especie dominante de la Tierra. Es el estrés. Posiblemente el mal endémico del siglo XXI y que no fue bautizado hasta el año 1936, a través de un endocrino de la Universidad de Montreal. Hans Selve lo definió como “el síndrome o conjunto de reacciones fisiológicas y no específicas del organismo que afectan de manera nociva a distintos agentes de nuestra naturaleza física o química”. Desde entonces, cada persona ha intentado combatirlo de mil maneras diferentes. Hoy nosotros te damos algunos consejos para que lo logres.

9 formas de aliviar el estrés de nuestro cuerpo

1. Tomar un baño caliente y relajante antes de dormir

¿Por qué no asociar los métodos antiestrés con el puro hedonismo? ¿O con la pasión por el buen vivir y el disfrute personal? Pequeños placeres como el mero hecho de tomar un baño caliente a última hora del día. Simplemente calentar agua, añadir algunas sales de baño e introducirse dentro unos minutos. Sin teléfono móvil, sin ruidos, solo uno mismo… Seguro que se te ha pasado el estrés solo de imaginarte así.

2. Descansar en una cama confortable y equipada

Al final, todo se reduce al descanso. La desconexión mental y física que experimentamos mientras dormimos puede quedarse en la nada si no la acompañamos del mejor equipo de descanso posible. Un colchón fabricado con material viscoelástico, con unos niveles de firmeza, adaptabilidad y transpiración adecuados y hechos a nuestra medida. Déjate llevar por los brazos de Morfeo.

3. Dormir (pero dormir bien)

El círculo vicioso que se forma entre el estrés y el insomnio solo se puede frenar de una manera: con un sueño de calidad. Cuando estamos estresados es fácil perder nuestra higiene del sueño, por lo que intenta dormir bien y en una cama como la que te hemos descrito en el punto anterior.

4. Escuchar música

Toda aquella música que oscile entre la clásica (Bach, Mozart…), el pop más suave, el chill-out o la canción melódica, te invitará a la relajación y la desconexión mental. Y lo hará de manera física, gracias a la reducción de tu presión arterial y del cortisol, la hormona relacionada con la aparición del estrés.

5. Comer sano

Está científicamente demostrado que los niveles de estrés están relacionados con la dieta que llevamos. Por eso en momentos de ansiedad, acabamos abrazando los alimentos más ricos en grasas o dulces. Frutas, verduras o pescado con niveles altos de ácidos grasos omega-3 es lo ideal para reducir nuestro estrés.

6. Reírse mucho y muy fuerte

Cuando las personas nos reímos liberamos una serie de endorfinas que disminuyen los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y la adrenalina. Reírse mejora nuestro estado de ánimo y, de alguna manera, engaña el sistema nervioso. Nos hace pensar que estamos felices. ¿Y cómo reír en medio de una etapa de estrés alto? Muy fácil. Una quedada con amigos, un capítulo de tu serie favorita y esas comedias cinematográficas por las que no pasan los años.

7. Beber infusiones relajantes

Además de alejarte de la cafeína porque aumenta nuestra presión arterial y, por tanto, una aceleración del sistema nervioso; es importante que bebamos cierto tipo de infusiones. Por ejemplo, una taza de té verde contiene menos de la mitad de cafeína que el propio café…y además viene acompañado de elementos antioxidantes que calman nuestro sistema nervioso.

8. Realizar ejercicios de respiración

Existen decenas de técnicas y ejercicios de respiración que nos ayudarán a aliviar nuestros niveles de estrés. Practicarlo unos minutos antes de meternos en la cama nos proporcionará tranquilidad y nos ayudará a conciliar el sueño.

9. Practicar deporte y hacer ejercicio de manera diaria

Más allá del yoga o la relajación, practicar deporte cada día nos ayudará a liberar endorfinas y, por tanto, mejorar nuestro estado de ánimo. Busca el deporte que más te guste, apúntate al gimnasio, da una vuelta con tu bicicleta o haz unos largos en cualquier piscina climatizada. Hoy en día no hay excusa, porque incluso el salón de tu casa se puede convertir en un gimnasio gracias a los miles de tutoriales que encontrarás en la red.