Menopausia y escalofríos, cómo afecta a nuestro descanso

May 19, 2021 | SALUD, TE ACONSEJAMOS

La menopausia es ese momento en la vida que marca el final de las menstruaciones, o, lo que es lo mismo, de los ciclos menstruales. Normalmente, esta suele darse entre los 40 y 50 años, aunque también puede darse después de haber cumplido los 50.

Se trata de un proceso biológico natural en el que los ovarios dejan de producir las hormonas estrógeno y progesterona. Por lo general, se considera que se ha entrado en el período de la menopausia cuando no se ha tenido un período menstrual durante un año.

En cualquier caso, los síntomas físicos y psicológicos que conlleva este proceso pueden alterar muchos ámbitos de la vida de quien padece la menopausia. Entre ellos, el descanso es uno de los aspectos de la vida que más puede verse afectado por los síntomas de este proceso.

Síntomas de la menopausia

Los síntomas de la menopausia pueden variar en función de la persona. Sin embargo, existen algunos síntomas más comunes que incluyen:

  • Dificultad para dormir.
  • Cambios de humor.
  • Menstruaciones irregulares (antes de comenzar el período de la menopausia como tal).
  • Metabolismo lento y aumento de peso.
  • Pérdida de volumen de los senos.
  • Sudoraciones nocturnas.
  • Sequedad vaginal.
  • Pérdida de cabello y aumento del vello facial.

Sin embargo, algunos síntomas son más comunes que otros. Por lo general, algunos síntomas bastante comunes son los calores súbitos o los sofocos, por ejemplo.

Los calores súbitos, sofocos o escalofríos

Son muchas las mujeres que padecen de calores súbitos hasta unos años después de la menopausia. Estos pueden estar relacionados con los niveles de estrógenos, que sufren cambios durante esta etapa de la vida.

Por su parte, un calor súbito se define como una sensación de calor repentina en la parte superior del cuerpo o en todo el cuerpo. Pueden aparecer incluso manchas rojas en el pecho, brazos y espalda, a los que le pueden seguir los escalofríos y fuertes sudores.

En concreto, hasta el 85 por ciento de las mujeres en la menopausia informan tener sofocos. Parece que estos tienen su origen en los cambios hormonales que se producen debido a una disfunción en el hipotálamo, que puede hacer que el cuerpo se recaliente temporalmente (sofocos) o se enfríe (escalofríos).

A veces, lo que ocurre es que se den los escalofríos a medida que se desvanece un sofoco, lo que hace que quien lo sufre sienta calor y frío.

¿Pueden los escalofríos de la menopausia estar causados por los trastornos del estado de ánimo?

Además de los cambios hormonales, los ataques de ansiedad también pueden ser una causa para que se produzcan tanto los sofocos como los escalofríos.

Los ataques de pánico ocurren a menudo de manera impredecible y sin razón aparente. Durante un ataque de pánico, el cuerpo libera adrenalina y otras sustancias químicas que desencadenan la reacción de “lucha o huida” del cuerpo. En respuesta a lo que considera como un peligro inminente, el cuerpo se acelera, lo que puede afectar a varios sistemas, incluida la capacidad para controlar la temperatura.

Los síntomas comunes de un ataque de pánico pueden incluir:

  • Temblores.
  • Corazón acelerado.
  • Dificultad para respirar.
  • Escalofríos o sofocos.

Los escalofríos de la menopausia: ¿Cómo afectan a la hora de dormir?

Durante la menopausia, así como el período previo y posterior, es común que aparezcan los problemas para dormir por la noche. En este sentido, es probable que los escalofríos, así como los sofocos que puedan producirse, lleven a quienes pasan por la menopausia a problemas para dormir.

En concreto, es común que quienes los sufren se despierten al aparecer los escalofríos. Si estos despertares son puntuales, lo mejor es consultar con el médico acerca del mejor tratamiento para evitar estos sofocos o escalofríos que provoquen una interrupción en el sueño.

Así, ante los escalofríos que aparecen durante la noche, hay algunas medidas que pueden tomarse:

  • Añadir capas de abrigo durante el escalofrío para sentirse más cómoda.
  • Esto puede ayudar a elevar la temperatura del cuerpo, lo que puede disminuir la sensación de los escalofríos.
  • Si la ropa o ropa de cama está mojada porque ha surgido previamente un sofoco, es recomendable cambiarla.
  • Manejar el estrés. El yoga, la meditación, la respiración profunda y otros métodos similares pueden ser de ayuda.

En cualquier caso, es común que durante la adolescencia aparezcan trastornos del sueño como el insomnio. Puede darse en distintas formas:

  • Insomnio de mantenimiento: Se producen frecuentes despertares durante el sueño. Este es un tipo de insomnio que puede resultar común sobretodo en aquellas personas que sufren de sofocos y/o escalofríos en la menopausia
  • Insomnio de conciliación: Se define como la dificultad para quedarse dormida.
  • Sueño de mala calidad: La cantidad de sueño que se da podría considerarse normal, pero el sueño no es reparador.
  • Despertar precoz: El último despertar se produce como mínimo dos horas antes de lo normal.

Por lo general, tanto los síntomas previos a la menopausia como los que esta acarrea pueden llevar a cualquier tipo de insomnio. En cualquier caso, se recomienda consultar con el médico acerca de los síntomas que se presenten así como lo que se pueda hacer para mantener un sueño reparador, tan necesario para funcionar en el día a día.