Las siestas del miedo

Jul 15, 2021 | TE INFORMAMOS | 0 Comentarios

La ciencia nos ha explicado que a través del sueño podemos codificar toda información que hemos ido procesando durante el día. Es decir, las vivencias, las sensaciones, los problemas, las emociones o el estrés que hemos recibido, se almacena mientras dormimos. El cansancio, tanto físico como mental, que experimentamos puede llevarnos a pegar ciertas cabezadas en momentos poco característicos de ello. Es así como nació la siesta del miedo, un tipo de siesta poco conocida a nivel popular, pero cada vez más necesaria.

El curioso fenómeno que sucede en nuestro cerebro cuando sentimos estrés y miedo

Cuando las personas nos enfrentamos al miedo o al estrés, nuestros cuerpos entran en una especie de dicotomía: por un lado sienten que hay que huir y por el otro, se activa el modo de lucha. La explicación científica es la siguiente: la corteza suprarrenal libera lo que conocemos como las hormonas del estrés. Unas hormonas que sirven para poner nuestro cuerpo en alerta. ¿Cómo? Haciendo que el corazón lata mucho más rápido, aumentando nuestra respiración, acelerando el metabolismo y haciendo que la sangre bombee con mayor ritmo en los músculos de nuestro cuerpo. En definitiva, hacer que el cuerpo tenga más energía. La mejor manera de enfrentarse a conflictos.

Entonces, ¿por qué sucede que a veces ante ciertas situaciones de auténtico pavor, podamos sentir un profundo sueño? La razón es sencilla a la par que lógica. Si nuestro cuerpo estuviera constantemente en este modo activo de supervivencia, los niveles de estrés en nuestro cuerpo nos acabarían provocando problemas de insomnio e incluso depresión. Por ello, para combatir este problema a largo plazo, en ocasiones el cuerpo se apaga y solo nos apetece dormir.

Este tipo de ayuda, casi emocional o psicológica, obviamente no acaba con el problema. Más bien, lo pospone. Con este sueño de supervivencia ocurre lo mismo. Aunque has podido evitar de una manera temporal el conflicto mientras dormías, cuando despiertas el problema persiste. E incluso hay más. Cuando dormimos, como ya hemos dicho, revivimos las experiencias emocionales, las procesamos y las almacenamos.

Entonces ¿de qué nos sirven las siestas del miedo?

Las llamamos siestas del miedo o siestas del estrés.  Son esas siestas de corta duración que actúan como respuesta de nuestro cerebro a situaciones límites. Como un mecanismo de defensa.

Este calmante transitorio que lucha contra determinados estados emocionales se relaciona también con ciertas necesidades físicas y biológicas de nuestro cuerpo. Es decir, nos ayudan a reponer la glucosa que perdemos cuando nos enfrentamos a situaciones estresantes a las que tememos. En definitiva, una forma de reiniciar todo el organismo.

Las siestas del miedo nos ayudarán a calmar esos temores, ansiedades y ciclos de estrés a los que nos conduce la vida. Un calmante que paliará estos males y que evitará que podamos acabar padeciendo mayores niveles de ansiedad o incluso la tan temida depresión. Para ello, nada mejor que echar una de estas siestas del miedo y liberarnos. También podemos practicar la meditación para ordenar las emociones