Las consecuencias de dormir en un mal colchón

Feb 8, 2022 | SALUD | 0 Comentarios

Existen tantas razones por las que dormir en un mal colchón como consecuencias sobre nuestro de ánimo, la salud, la forma física, la prevención de enfermedades o incluso la vida social. Pero si aún necesitas que los profundicemos, aquí van un buen puñado de motivos por los que no has de dormir en un mal colchón.

6 razones por las que evitar un colchón de poca calidad

1. Perjudica nuestro estado físico y pone en peligro nuestra salud

Comenzamos por el motivo fundamental y el que, imaginamos, que nadie en su sano juicio se saltaría. Dormir en un colchón de mala calidad pone en peligro nuestra salud.

Ya sabemos que dormir es fundamental para fortalecer desde nuestro sistema inmunológico hasta el cardiovascular, por lo que no hacerlo. O tener una mala higiene del sueño, va a ser sinónimo de padecer sobrepeso, enfermedades cardiovasculares, diabetes, aumento de la presión arterial, problemas cardiacos, cambios hormonales, molestias físicas y lesiones en cervicales, cuello o espalda.

Dormir en un colchón de mala calidad es equivalente a contraer gripes, resfriados, trastornos del sueño o un incremento del envejecimiento.

2. Dormir en un mal colchón afecta a la salud mental en general

Hemos comenzado por la salud más asociada al estado físico, pero dormir en un colchón de poca calidad y perder higiene del sueño puede afectar mucho antes a nuestra mente.

Si arrancamos por lo más simple e inmediato, una pésima noche de sueño nos hace levantarnos de un mal humor que provoca que no soportemos a nadie. Si esa única noche la multiplicamos por infinito, lo que vamos a conseguir es un deterioro de nuestro estado de ánimo.

Más allá del humor, perpetuar la mala higiene del sueño acabará derivando en infelicidad, trastornos del sueño, ansiedad, estrés, insomnio, problemas a la hora de manejar la ira y, lo peor de todo, problemas mentales.

Consecuencias de dormir en un mal colchón

No es ninguna locura asociar el dormir mal con una pérdida severa de las funciones cognitivas. Y prologarlo en el tiempo durante meses, acabará provocando pérdida de memoria, falta de concentración y deterioro de la capacidad psicomotriz. Y aún más, una depresión que puede inducir al suicidio.

3. Empeoramiento de las relaciones sociales y el rendimiento laboral

Sí, hemos empezado fuerte y con toda la artillería. Pero es importante que conozcas los peligros que pueden esconderse detrás de una decisión tan cotidiana como la dejadez a la hora de adquirir un colchón. Ahorrarse unos cientos de euros en el lugar donde vas a descansar y pasar un tercio de tu vida es un empeoramiento gradual del estado físico y mental.

El conjunto de ambas cosas suele ser el motor que nos lleva a tener una vida social, saludable y laboral. Por tanto, la pérdida de todo ello significará que la conciliación familiar, social y laboral se deterioren.

4. Dormir en un mal colchón es perder higiene

Si seguimos en esta especie de pirámide negativa, encontramos que una mala elección de colchón acabará provocando una peor higiene. Es decir, cualquier modelo cuya composición (material o tejidos) no ofrezcan una garantía higiénica será sinónimo de dormir acompaño de ácaros, bacterias, moho y demás sustancias nocivas. Traducido en nuestra salud: alergias y enfermedades de la piel.

5. Un colchón con poca calidad te va a durar menos

Se suele decir que “menos es más”. Pero en el caso de ahorrarse un dinero en el colchón, el significado de este refrán funcionará al revés. Gastarse ahora menos euros en la adquisición de un colchón, se transformará en gastarte otra cantidad en una mayor brevedad de tiempo. Los modelos económicos que no garantizan las prestaciones mínimas ofrecen pocos años de vida. Obviamente, su deterioro es inversamente proporcional a lo poco que han costado.

6. No vas a dormir bien

Y acabamos con un punto básico que debería ser el principal a la hora de comprar un nuevo colchón: la idea es que nos proporcione noches plácidas y confortables.

Cualquier modelo de mala calidad no ofrecerá calidad alguna, descanso acogedor, niveles de adaptabilidad, firmeza o transpirabilidad. En definitiva, confort, higiene del sueño y salud.