La importancia del clima a la hora de elegir el colchón

Ago 15, 2021 | TE INFORMAMOS | 0 Comentarios

Disponer de un colchón adecuado a las necesidades de nuestro descanso es una de las garantías para poder obtener un sueño profundo y reparador. Por suerte, en los últimos años, los avances tecnológicos que se han ido aplicando en la fabricación de colchones nos permite elegir entre un amplio abanico de modelos y acabados.

En nuestra elección podemos encontrar diferentes variedades dependiendo de la firmeza, transpirabilidad y adaptabilidad que mejor nos convenga. Las posibilidades se multiplican. Entre ellas, los colchones viscoelásticos y de muelles ensacados suelen ser los más demandados y triunfan por sus excelentes cualidades.

Sin embargo, aunque a priori no parezca cuestión importante, otro de los factores a tener en cuenta cuando vamos a elegir un colchón es el clima que tenemos en la zona donde vivimos.

La importancia del clima a la hora de elegir el colchón

El ambiente de la zona en que vivimos condiciona el resultado de nuestro descanso. Tanto las zonas frías que se encuentran a gran altura como las excesivamente calurosas y húmedas son un factor a tener en cuenta para la obtención de un descanso gratificante.

¿Qué colchón elegir en un clima húmedo y caluroso?

Los climas más bien húmedos, ya sea porque están en las zonas costeras cerca del mar o en las zonas lluviosas, requieren de colchones que dispongan de un alto grado de transpirabilidad. La razón es bien sencilla: los colchones necesitan transpirar para que se mantengan en óptimas condiciones. En caso contrario, la acumulación de humedad puede provocar la aparición de bacterias y de esa manera afectar de forma negativa a nuestro descanso.

En estos casos, la capacidad de evacuación del calor es uno de los puntos clave que interesa a la hora de elegir el colchón en el que vamos a dormir. Por eso, nuestro consejo es que, en los lugares en que las temperaturas no sean demasiado frías, te decantes por colchones de muelles o colchones que dispongan de una alta transpirabilidad.

Resulta recomendable también que el colchón disponga de una composición a base de diferentes capas que permita evacuar los sudores propios del sueño y ayude a mantener la higiene del mismo.

Así, si dispones de una segunda residencia en la que normalmente pasas tus vacaciones, un colchón de este tipo puede ser una de las opciones más recomendadas para sobrellevar los calores propios de la época estival.

¿Qué colchón elegir en un clima frío?

Por el contrario, las zonas de mayor altitud suelen tener unas temperaturas que raras veces pueden resultar calurosas. Si vives en una zona de montaña habrás podido comprobar que hasta incluso en algunas noches de verano suele refrescar.

En estas circunstancias interesa un colchón confortable que nos permita descansar cómodamente. Los colchones artesanales son una estupenda opción porque sus prestaciones ofrecen la máxima calidad y cubren las necesidades de cualquier tipo de durmiente.

Su composición a base de fibras naturales como la seda y el algodón es perfecta para obtener un descanso inmejorable. Aunque su precio te pueda parecer un poco elevado, son una inversión de futuro ya que tienen la ventaja de que se pueden voltear por lo que su vida útil es más larga que las de los convencionales.

Si te gustan los colchones adaptables también puedes decantarte por los colchones viscoelásticos. Es un material que se ajusta perfectamente a la postura corporal mientras estamos descansando. Además, tienen la ventaja de que es un material atérmico que retiene la temperatura corporal.

En los climas en los que no predomina ninguna circunstancia determinante, es aconsejable elegir en base a las preferencias de cada tipo de durmiente. Hay que considerar si el colchón va a tener un uso diario o si por el contrario es de uso ocasional. También si el colchón se comparte con otra persona o es de uso individual.

En muchas ocasiones, elegir el colchón adecuado a nuestras necesidades puede ser un quebradero de cabeza. En Maxcolchon todos los modelos están evaluados en base los criterios fundamentales que deben regir los índices de calidad de un buen colchón.