Enseña a tus hijos a soñar

Sep 12, 2020 | NIÑOS, TE ACONSEJAMOS

Como ya sabrás, el descanso es una necesidad fisiológica primaria para nuestro cuerpo a cualquier edad. Sin embargo, esta necesidad se torna todavía más importante durante la infancia, dado que, durante esta etapa, el tiempo que pasan soñando es la base de su desarrollo tanto a nivel físico como psicológico.

Tanto es así que la investigación ha podido de terminar la clara relación existente entre soñar y el crecimiento. Al parecer, en ello tiene un gran papel la somatotropina, una hormona encargada del desarrollo de los tejidos y que se libera especialmente durante las horas que descansamos.

En este sentido, resulta fundamental que los niños duerman la cantidad de horas necesarias dependiendo de su edad. De lo contrario, la falta de sueño podría interferir en su calidad de vida a corto y largo plazo. Pero, entonces, ¿Qué podemos hacer los padres para ayudar a los pequeños a soñar tranquilos?

Ayudar a los pequeños a soñar

Los padres son una figura muy importante a la hora de que los niños se duerman. Pueden resultar, de hecho, una especie de figura de seguridad para que los pequeños se duerman tranquilos.

Es común que muchos pequeños se despierten debido a que han tenido alguna pesadilla. En ese momento, como padres, lo más adecuado es actuar con normalidad explicando que ha sido un mal sueño, tratando de consolarles y mitigar su estado de ánimo alterado.

En este sentido, hay algunos pasos que podemos seguir para favorecer el sueño de los niños:

  • Tranquilizar al pequeño haciéndole entender que estamos ahí. La presencia como padres puede ayudar a los pequeños a sentirse protegidos y seguros cuando se despiertan asustados. Saber que cuentan con nosotros puede contribuir a afianzar su seguridad en sí mismo para seguir durmiendo solo.
  • Describir lo que ha pasado. Explicar qué es una pesadilla y que ha tenido un fin. Una frase como la siguiente podría ser de especial ayuda: “Has tenido una pesadilla, pero ahora estás despierto y ha acabado”. Explicarle que no se trataba del mundo real también puede ayudarle.
  • Consuélale. Demostrarle que le entendemos y que no hay nada malo en haber tenido una pesadilla puede hacer que se sienta mejor. Recordarle que todo el mundo sueña y que, a veces, los sueños asustan y parecen muy reales hará que vea natural el hecho de tener miedo y que no se avergüence.
  • Luz ambiental. Si el pequeño tiene miedo a la oscuridad, algo que puede venir muy bien es dejar encendida una pequeña luz que les permitirá sentirse más seguros para conciliar el sueño en su habitación. Puede servir como “cazapesadillas” para futuros malos sueños.
  • Ayúdalo a volverse a dormir. Puedes utilizar un objeto que creas que le puede ser de ayuda, como su peluche favorito, por ejemplo. Si no lo tiene, también pueden servir una pequeña almohada, una manta, un atrapasueños… Hablar de los sueños bonitos que al niño le gustaría tener también puede ser de ayuda.

Por lo general, a veces necesitamos una mano para conseguir que los niños se duerman aunque no sean tendentes a tener pesadillas. Ayudar a los pequeños a dormirse tranquilos puede ser fácil si seguimos algunas pautas.

Claves para ayudar a tus hijos a soñar tranquilos

Según indica un estudio de la Asociación Española de Pediatría, hasta un 30% de los niños padece alteraciones crónicas del sueño. Pero, ¿cómo conseguir que los pequeños sueñen tranquilos? Expertos en la materia han ideado algunas pautas al respecto.

Crear una rutina

Uno de los básicos para que los niños puedan soñar tranquilos es establecer una rutina de descanso. La cena, un baño o cepillarse los dientes pueden formar parte de esta rutina que ayudará a que el pequeño se acostumbre a ir a la cama a la misma hora todos los días.

Hacer actividad física

El ejercicio ayuda a los niños a liberar energía. Esto puede ser clave para que lleguen a la cama más cansados y estén predispuestos a dormir.

Que la cama no sea un castigo

Algunos padres utilizan el término de la cama como una especie de amenaza si los niños no se portan bien. Esto puede hacer que los pequeños relacionen la cama con un castigo, lo que no resulta para nada positivo para su rutina de descanso. Al contrario, la cama debe ser un sitio donde relajarse para soñar tranquilos.

Cada uno en su cama

Especialmente cuando son pequeños, los niños pueden querer dormir con los padres. Sin embargo, conforme se van haciendo mayores, lo suyo es que cada niño se acueste en su cama, siguiendo su propia rutina.

Evitar distracciones

Especialmente justo antes de ir a dormir, es recomendable que el niño no esté expuesto a actividades estimulantes. La televisión, los videojuegos o los móviles son ejemplos de estímulos que pueden retrasar el descanso de los más pequeños.

En resumen, los padres siempre podemos hacer algo para enseñar a nuestros hijos a soñar. Aunque puede resultar una tarea imposible a veces, lo cierto es que estas pautas podrían ser de ayuda. ¡Pruébalas y cuéntanos qué tal ha ido!