¿Duermes mal? Tal vez necesites una almohada cervical

Sep 2, 2021 | MEJORA TU DESCANSO, TE ACONSEJAMOS | 0 Comentarios

Para algunas personas, ir a dormir se ha convertido en algo molesto debido a los dolores cervicales y lumbares al despertar. Este problema aparece cuando, en vez de relajar la musculatura del cuerpo, se acumulan tensiones. Incluso puede suceder que, cuantas más horas se está en la cama, más dolores se generen y peor se descanse.

Es importante tener en cuenta que, para dormir bien, es necesario invertir en descanso y, para ello, resulta fundamental disponer tanto de un colchón en buen estado que cuide nuestra espalda como de una almohada que se adapte a nuestro descanso y proteja nuestras cervicales.

¿Cómo se produce el dolor de cuello durante el sueño?

El dolor cervical es un dolor que empieza, a menudo, en la nuca. Esta molestia en el cuello es el resultado de una mala posición o de una tensión que se va acumulando durante el día. No obstante, las causas que lo producen pueden ser muy distintas.

Además, puede causar dolor de cabeza, tortícolis y se puede extender hacia los brazos y las manos. Algunos de los motivos del dolor cervical pueden deberse a:

1. Una mala posición al dormir

La cabeza o el cuello pueden asentarse en un ángulo incómodo durante un período prolongado de tiempo mientras se duerme. Este hecho puede estirar y estresar los músculos, ligamentos y articulaciones más allá de sus límites normales.

Es importante intentar no dormir cabeza abajo, ya que esta posición no favorece que la columna vertebral permanezca alineada. Por ello, se recomienda tratar de dormir cabeza arriba o hacia un lado para que la espalda se mantenga en una posición más neutral. Para dormir de forma más cómoda, puede ayudarte utilizar una almohada entre las rodillas, si duermes de lado, o si lo haces boca arriba colocándola bajo las rodillas.

2. Los movimientos nocturnos repentinos

En ocasiones, al darse la vuelta o reaccionar a un sueño, pueden darse movimientos repentinos y bruscos del cuello mientras dormimos. Y es que muchas personas se mueven constantemente, dando vueltas en la cama e incluso saltos y cambios de posición repentinos que pueden tensar o torcer el cuello involuntariamente.

3. La falta de ejercitar la musculatura

El hecho de que el ser humano cada vez sea más sedentario es algo que precisamente no ayuda a evitar los dolores de cuello y musculatura mientras se duerme. Y es que nuestro cuerpo no está pensado para estar tanto rato sentado sin hacer actividad física, sino para andar y moverse continuamente. Estar muchas horas frente al ordenador puede provocar que el dolor cervical se agrave.

En este sentido, es importante incorporar alguna actividad física durante nuestroa a día, algo que ayudará a fortalecer nuestra musculatura y puede evitar la aparición de dolores cervicales. Así pues, el uso de los aparatos tecnológicos no solo agrava este problema, sino que también puede ser la causa de contracturas, dolor de ojos y, sobre todo, de tensión muscular.

Las almohadas cervicales

Estas almohadas están diseñadas con una forma ergonómica que se adapta a la curvatura del cuello y tienen la finalidad de mejorar la calidad del descanso y disminuir la rigidez entre el cuello y los hombros. La zona cervical a menudo puede cargarse, ya sea porque pasamos muchas horas frente al ordenador, conduciendo o trabajando de pie. Una almohada cervical trata de aliviar la tensión muscular acumulada en el cuello y de corregir nuestra postura al dormir.

La almohada cervical de Maxcolchon presenta una curvatura distinta a las almohadas convencionales. En este sentido, su diseño ergonómico previene de posibles dolores al durmiente y su uso está recomendado tanto para personas que sufren de dolores musculares como para cualquier persona que quiera aliviar presiones y mejorar la posición de su cuello. Se trata de una almohada cervical de firmeza alta, compuesta por viscoelástica moldeada de alta calidad que tiene como función el fortalecer la zona cervical mientras dormimos.

Por último, es importante no alargar la vida útil de una almohada, ya que del mismo modo que los colchones, con el tiempo y uso, las almohadas van perdiendo las prestaciones con las que fueron diseñadas. Y tú, ¿cuánto tiempo hace que no cambias tu almohada?