Dormir bien: el paso a paso para un buen descanso

Nov 9, 2020 | MEJORA TU DESCANSO, TE ACONSEJAMOS

Dormir bien podría considerarse un arte. O un deporte. O incluso lo podrías tomar como una historia de ficción en la que te visualizas a ti mismo como el protagonista de una película cuyo final solo admite una escena: dormir a pierna suelta durante toda la noche.

Lo podemos concebir de mil maneras distintas. Podemos encontrar trucos, recovecos, técnicas e incluso horarios diversos. Porque si bien es cierto que dormir es un acto que realizamos los 7000 millones de personas que poblamos el mundo, los expertos en esto del descanso ya han descifrado el gran secreto de cómo pasar una noche de descanso. Un catálogo de consejos que podríamos grabar en piedra para que las generaciones venideras no lo olviden nunca. 6 pasos que, tienes que ir venciendo para llegar hasta las ocho horas de sueño reparadoras.

 Si las mejores esencias se guardan en pequeños recipientes, las mejores siestas son las más cortas

¿Pensabas que empezaríamos nuestros 6 pasos cuando ya hubiera anochecido? ¡No! Para poder disponer de una noche de sueño, lo primero que tenemos que hacer es cumplir con la siesta canónica y evitar esas en las que nos ponemos hasta el pijama.  Por ello, las mejores siestas son las que no superan los 30 minutos de duración. Una media hora más que suficiente para reparar nuestro estado físico y anímico, reactivar el cuerpo, coger con ganas el resto de actividades del día y no alterar con ello nuestra higiene del sueño.

La buena siesta, además de no trascender de los 30 minutos, ha de realizarse después de comer y nunca más allá de las cinco de la tarde (siendo esta la hora más límite). Todo lo que sea superar el minutaje y la hora recomendada, podrá repercutir nuestro estado de ánimo y en un estado de insomnio.

La cafeína es para los humanos como cualquier tipo de comida para los Gremlins: nunca hay que tomarla de noche

Aunque los entrañables seres de la mítica película se volvían locos y malvados cuando ingerían algún alimento más allá de las 12 de la noche, nosotros aún deberíamos ser más restrictivos y estrictos con el horario del café. Sabemos que existen pocos placeres en el mundo equivalentes al de una buena taza de café cuando nos levantamos. Y seguramente caiga otro en horario de oficina e incluso después de comer. Bien, no vamos a poner puertas al mar, pero ya en el caso del café post-comida debería limitarse a un cortadito. Pero has de saber que, si tomas cafeína más allá de las tres de la tarde, tu cuerpo va a comenzar a sufrir una transformación. Y si en el caso de los Gremlins era volverse feos y verdes, con nosotros será aún peor: llegará la noche y los ojos se te abrirán como platos, lo que hará que te pases horas dando vueltas a la cama.

El deporte es tu mejor amigo, por eso tienes que dejarle espacio y no molestarle todo el día

La práctica de ejercicio y el deporte es recomendable a cualquier edad y para todo tipo de personas. Nos activan, nos pone en forma, nos vuelve más fuertes, más sanos y más felices. Puedes coger un balón y echar un partidito con tus mejores amigos, tirar unos tiros a una canasta, patinar, coger la bici y recorrer media ciudad, convertirte en un superhéroe de los que hacen running o, simplemente, abrir cualquier tutorial de YouTube y seguir las rutinas de ejercicios de los cientos de coachs que plagan Internet.

Toda una menestra infinita de posibilidades a las que solo tendremos que fijar un límite. Como en el caso de la cafeína o incluso las siestas, practicar deporte a partir de ciertas horas puede resultar contraproducente para tu descanso. Si te pones a hacer ejercicio físico por la tarde-noche, tu cuerpo se activará de tal manera que luego será imposible relajarte para conciliar el sueño.

Mantén una dieta sana, equilibrada y huye de las cenas copiosas

A nadie le amarga un dulce y tampoco es plan de comer todos los días una dieta basada en ensaladas y pescado. Porque ya hemos aprendido que comer bien va más allá de basar nuestra dieta en alimentos verdes, podemos fijar una rutina equilibrada donde la carne, el pescado, las verduras, las frutas, las hortalizas, los frutos secos se van asociando de tal manera que disfrutemos del sentido del gusto sin con ello caer en comidas copiosas que nos hagan perder la silueta, empeoren nuestra salud y nos hagan llegar a la cama con el estómago tan lleno que la digestión no nos deje descansar.

Establece una rutina donde no quepan los malos pensamientos, solo exista la relajación y permitas espacio para unos horarios regulares

Por fin hemos llegado a la noche. Has cumplido con la siesta, no has abusado del café e incluso te has permitido salir a correr durante 30 minutos. Perfecto. Incluso vemos que has cenado sano y equilibrado. Lo difícil ya está hecho, el resto es pan comido.

Para poder seguir con estos pasos que te lleven a alcanzar el clímax del sueño, nada mejor que cumplir con una rutina autoimpuesta en la que no quepa el uso de dispositivos electrónicos en la habitación (e incluso más allá de las 9 ó 10 de la noche ya sería perjudicial), hayas realizado algún que otro ejercicio de relajación, hayas expulsado los malos pensamientos de tu cabeza (esto también conlleva la NO revisión del correo electrónico de la empresa) y te dirijas a la cama a la misma hora que siempre. Porque, recuerda, un horario regular puede convertirse en el mejor amigo de una plácida noche de descanso. Si te levantas y te acuestas siempre a la misma hora…¡sorpresa! Todos los días tendremos sueño a la misma hora.

Convierte a tu habitación en el paraíso terrenal del sueño

Tranquilidad, hemos llegado al final. Habrás podido comprobar que ninguno de estos pasos te va a suponer un gran esfuerzo ni un terrible sacrificio. En realidad, todo va a repercutir en algo más que la calidad de tu descanso: tu salud. Pero volviendo al sueño, de nada servirán todos los inputs anteriores si acabas la jornada, has cumplido con tu rutina del descanso y te acuestas en una cama cuyo colchón está cohabitado por bacterias, moho, polvo y unos muelles del año 1975.

Adquiere el mejor equipo de descanso posible

En él tendrás que incluir un buen soporte, un colchón de calidad fabricado con viscoelástica, látex o espumación, una almohada cuya firmeza y adaptabilidad se quieran casar con tu cuello y un juego de ropa de cama que te invite a dormir. Este lecho tendrá que situarse en una habitación tranquila, con ausencia de ruidos, sin la aparición de contaminación lumínica y, por supuesto, con una temperatura agradable que se acerque a los 22 grados.