Dormir bien aumenta el deseo sexual

Jun 14, 2021 | PAREJA, TE ACONSEJAMOS | 0 Comentarios

De la misma manera que practicar el sexo mejora nuestra higiene del sueño, dormir bien aumenta el deseo sexual. Dormir y sexo, dos conceptos estrechamente ligados por razones biológicas y un escenario común: la cama.

Así es cómo reacciona nuestro cuerpo y nuestra mente a la sexualidad

Como parte intrínseca y aspecto central del ser humano, la sexualidad no solo abarca el propio sexo en sí. La sexualidad humana es placer, erotismo, intimidad, reproducción o fecundación. El sexo es género, orientación sexual, libertad e incluso una representación artística. Pero, como ya hemos dicho, también es salud y descanso.

Desde hace mucho tiempo conocemos la relación entre el ejercicio físico y el descanso. Que el deporte es bueno para la vida y para la salud es casi un mantra universal. Salir a correr, andar en bicicleta, apuntarse (e ir) al gimnasio… Existen mil y una formas de practicarlo, pero a veces olvidamos una que, además de mejorar nuestra higiene del sueño, nos ayuda a quemar calorías, potenciar nuestro sistema inmunológico, fortalecer el corazón, regular la presión arterial o incluso mejorar la piel o el cabello.

El sexo consume alrededor de cinco calorías por minuto. Y lo hace de una manera doble: aumenta tu frecuencia y pulso cardiaco a la vez que te empujar a utilizar diversos músculos de tu anatomía. En definitiva, mantener relaciones sexuales es lo más cercano al cardio que van a estar aquellos que huyen de los gimnasios.

Otros factores de nuestra maquinaria biológica que se ponen en marcha gracias al sexo guardan relación con ciertas hormonas. Tras el acto sexual, nuestro cuerpo consigue liberar unas hormonas asociadas a la relajación. Tanto la oxitocina como la prolactina (también encargadas del placer), se liberan tras el orgasmo, formando así una asociación con la hormona del estrés que se ve reducida tras el sexo: el cortisol. Esta serie de cambios hormonales son los causantes de un estado de somnolencia que nos ayuda a conciliar el sueño. Y lo hace sobre todo en los varones.

Pero la relación entre el sexo y el descanso también la podemos enfocar desde un prisma emocional. Aunque no podemos dictaminar que siempre sea así, el acto sexual es una práctica humana y social que ayuda a potenciar el vínculo que tenemos con nuestra pareja (ya sea estable o esporádica). Esta unión tras el orgasmo encuentra su explicación en la liberación de la mencionada oxitocina. Esta hormona tan importante para los humanos y que ya hemos dicho que es liberada durante el coito, produce y potencia ciertos sentimientos que asociamos al afecto, la intimidad, la cercanía y el cariño. Si tuviéramos que definir estos vínculos que sentimos por la otra persona durante la práctica del sexo y porque nos apetece tanto acércanos, acariciar y tocar a la otra persona, la explicación más científica diría que es a causa de la oxitocina.

Respecto a la diferencia entre hombres y mujeres respecto a la relación descanso-sexualidad, encontramos una serie de matices muy interesantes:

Las mujeres pueden sentir mayor excitación sexual aunque su descanso sea de menor calidad: Que una mujer haya dormido mal la noche anterior no es sinónimo de menor apetencia sexual o bajada en la libido. Al contrario, puede disponer de más ganas de hacer el amor con su pareja. Esto choca con una contradicción. Este deseo no garantiza ni un pleno rendimiento ni mayor nivel de habilidad. En definitiva, al final ese cansancio puede hacer mella.

– Los hombres sufrirán en mayor medida de disfunción eréctil o bajada de la libido conforme más cansancio sufran y menos horas hayan dormido. Por lo tanto, la recomendación que hacemos desde Maxcolchon es la de mantener una correcta higiene del sueño para que tus relaciones sexuales no se vean influenciadas negativamente.