Dolor de espalda al dormir: porqué sucede y qué soluciones tiene

Abr 5, 2021 | SALUD, TE ACONSEJAMOS


Tiene una incidencia tan grande que afecta a casi toda la población. Aunque estadísticamente lo sufran más las mujeres de más de 30 años, incluso en la adolescencia o la niñez lo hemos podido sufrir. Hablamos del dolor de espalda al dormir. Un problema físico que puede estar causado por tantos y diversos factores que van desde la mala calidad del colchón a las malas posturas.

¿Por qué nos despertamos con dolor de espalda?

Es la pregunta del millón. Una cuestión tan recurrente que no solo se limita al momento de despertarnos. El dolor de espalda relacionado con el descanso puede aparecer también cuando nos tumbamos con la intención de dormir. Una molestia que afecta a los lumbares y a toda la zona más baja de la espalda.

Si algo hemos aprendido ya, es la influencia de un buen descanso en nuestra salud y estado de ánimo. Algo que no puede conciliarse si somos de los que padecen este dolor de espalda nocturno. Más allá de las propias molestias en sí, lidiar cada noche con ello es sinónimo de mala productividad, cansancio e irritabilidad al día siguiente. Pero, ¿por qué aparecen estas molestias? ¿Cuáles son las causas del dolor de espalda nocturno?

Existen diversos motivos y orígenes de este tipo de problemas físicos. Estos son los más principales:

– Mala postura al dormir: Por ejemplo, dormir boca abajo.

Malas posturas durante nuestro día: A la hora de ver la tele, mientras comemos y, sobre todo, durante la jornada laboral. Hasta la calidad y ergonomía de las sillas y sillones donde nos sentamos puede incrementar el riesgo de dormir con dolor de espalda. Obviamente, aquellos cuyo trabajo les obliga a levantar peso tendrán más probabilidades de padecer estas molestias.

Un colchón de mala calidad y muy deteriorado: Posiblemente, y junto a la mala postura al dormir, es el principal factor de riesgo. Unos niveles de firmeza y adaptabilidad inadecuadas sumados a una base ineficaz, nos llevará a posturas incorrectas, antinaturales y forzadas.

– Padecer sobrepeso: Además de cómo puede afectar a la propia salud, padecer sobrepeso es sinónimo de sobrecarga en articulaciones. Algo que nos llevará a dormir con posturas antinaturales, forzadas y que distribuirán incorrectamente el peso de nuestro cuerpo.

– Problemas físicos y enfermedades: Hernias, protusiones, escoliosis, estrechamiento del canal lumbar y otras enfermedades o molestias pueden ser la causa principal de dormir con dolor de espalda.

¿Cómo evitamos el dolor de espalda? ¿Es posible que volvamos a dormir sin padecerlo?

Afortunadamente, existen muchas y muy variadas soluciones que nos paliarán estas molestias nocturnas. Ya hemos visto que el dolor de espalda al dormir está promovido en su mayoría por una serie de hábitos, conductas y situaciones que nosotros mismos podemos corregir. Parte de la solución radica en echar un vistazo introspectivo ante estas costumbres y realizar un acto de mejora.

– Controla tu postura al dormir e intenta controlar que sea la que mejor le sienta a tu espalda: boca arriba o de lado son las únicas opciones que salvamos. Todo lo que sea dormir boca abajo te condenará a perpetuar estas molestias nocturnas. Dormir boca arriba con la ayuda de una almohada de firmeza y grosor intermedio o alto será lo ideal. La segunda opción, dormir de lado con la ayuda de una almohada entre nuestras piernas para que la cadera no tienda a rotar hacia delante.

– Si tu trabajo te obliga a estar sentado la mayor parte del día (ya sea delante del ordenador o conduciendo), intenta mantener la espalda lo más recta posible. Además, pon atención a la postura, corrigiéndola cada vez que caigas en los malos hábitos. Solo así evitarás sobrecargar tus lumbares, lo que conllevaría padecer los dolores de espalda por la noche. Por último, sigue las indicaciones que aprendiste en tu trabajo cuando hiciste los cursos de recursos humanos, respeta los descanso y levántate de vez en cuando para andar un poco.

Haz ejercicio físico que no implique sobreesfuerzos ni excesivas cargas. La actividad deportiva relajará tu musculatura y recuperarás cierta movilidad perdida en tus articulaciones.

– Revisa tu equipo de descanso y adquiere un colchón que se adapte a tus necesidades, controlando qué niveles de firmeza y adaptabilidad son los mejores para tu espalda. Además, completa la cama con un soporte de calidad y, sobre todo, con una almohada firme e incluso cervical si fuera el caso. Para la compra de la almohada, tendrás que valorar también cuál es la postura con la que duermes. Llegado el caso, y tal y como hemos dicho antes, posiblemente necesitarás una almohada accesoria para las piernas.