Día mundial del sueño: La importancia de un buen descanso

Mar 13, 2020 | TE INFORMAMOS

Es bien sabido que nuestro cuerpo necesita descansar una media de ocho horas para renovar la energía para el día siguiente. Por supuesto, este descanso ha de ser, además de suficiente, reparador. Por lo tanto, dos factores fundamentales deben estar en orden para un buen descanso: el tiempo que se duerme y la calidad de sueño que se tiene durante este tiempo que permanecemos dormidos. Aunque se dice que si la calidad de sueño es adecuada, el tiempo que se necesita para obtener un buen descanso puede variar de una persona a otra.

¿Cuáles son los beneficios de descansar lo suficiente?

De cualquier manera, dormir es fundamental para nuestra salud física y mental. Entre sus beneficios, encontramos un asentamiento de los conocimientos adquiridos durante el día: y es que dormir hace que asimilemos bien la información recogida a lo largo del día.

Pero no sólo nuestro cerebro se ve beneficiado por el buen descanso. Y es que, mientras dormimos, nuestro organismo también, por decirlo de alguna manera, “recarga” los diferentes sistemas, como el sistema inmune, por ejemplo.

Dormir bien también tiene un efecto positivo en el control de peso y en el sistema cardiovascular. Y es que un mal descanso se ha visto relacionado con problemas tales como la obesidad o un mayor riesgo de accidente cardiovascular. Esto podría deberse a que, durante el insomnio, las hormonas del estrés aumentan, y estas pueden tener un papel en el aumento de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial.

Por si fuera poco, cuando dormimos, nuestro cuerpo se relaja y disminuye su actividad. Esto permite al sistema circulatorio disminuir su ritmo de trabajo, debido a que la presión arterial disminuye y no se necesita tanto esfuerzo para bombear la sangre.

¿Qué efectos negativos pueden derivar de un mal descanso?

Los efectos negativos de un mal descanso pueden derivar en múltiples consecuencias para la salud que tarde o temprano acaban aflorando: entre ellos, los más comunes suelen ser los dolores de espalda o los problemas de salud mental como el estrés o la ansiedad. Pero eso no es todo.

Para empezar, descansar menos de lo necesario podría incrementar el apetito. Y es que, al parecer, cuando no somos capaces de conciliar el sueño, nuestras hormonas sufren un desajuste que nos conducen a tener una sensación de hambre.

En concreto, dormir seis horas o menos podría tener un papel en la liberación de una de las hormonas relacionadas con el apetito, la grelina. Así lo confirma una investigación publicada en la revista Journal of Academy Nutrition and Dietetics.

Además, según una publicación de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, el déficit de sueño incrementaría las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Así, aquellas personas que duermen menos de seis horas tienen hasta un 400% más de riesgo de presentar un accidente cerebrovascular que aquellas que duermen al menos 7 horas.

En cuanto a la memoria, es conocido el hecho de que, cuando estamos cansados, olvidamos las cosas más fácilmente. Sin embargo, parece importante señalar que la falta de sueño de forma crónica podría ocasionar problemas en nuestro sistema cognitivo.

Ocurre que, durante el sueño, se llevan a cabo los procesos de almacenamiento de la memoria, lo que permite “reordenar” el material cognitivo aprendido. De no descansar lo suficiente, no nos beneficiamos de esta “reordenación” y podría darse un deterioro cognitivo.

Dormir poco también podría aumentar el riesgo de sufrir diabetes. Los adolescentes que no duermen bien ofrecen más resistencia a la insulina. Así lo aseguran investigaciones llevadas a cabo en torno a este tema. Y es que parece haber una estrecha relación entre un mal descanso y las posibilidades de desarrollar diabetes a medio o largo plazo.

Un mal descanso también produce un deterioro de los huesos. Según una investigación llevada a cabo por el Medical College de Wisconsin, la falta de sueño podría producir osteoporosis. La investigación fue realizada con ratones, y los científicos pudieron ver que la densidad mineral y estructural de la masa ósea y la médula espinal se vio mermada en los roedores que sufrieron una privación de sueño.

Al parecer, la privación de sueño también puede causar un desequilibrio químico y hormonal (como ya sabemos), que puede conllevar el desarrollo de trastornos cardíacos, según un estudio publicado en la revista European Heart Journal.

Según otra investigación publicada en la revista Journal Sleep, aquellas personas que duermen menos de 7 horas tienen una esperanza de vida más corta. Parece que aquellas personas que duermen pocas horas son cuatro veces más proclives a morir en los siguientes 15 años a causa de diferentes patologías. ¿Podrían ser algunas de las que ya hemos nombrado?

En cualquier caso, un buen descanso parece clave tanto para nuestra salud física como para nuestra salud mental. Por eso, si tienes un mal descanso desde hace tiempo, te recomendamos que acudas a un especialista en busca de ayuda. ¡Dormir es uno de los procesos vitales más importantes! No dejes tu descanso para después.