Desórdenes del sueño en invierno

Dic 28, 2020 | TE INFORMAMOS

Los cambios de estación pueden incidir en nuestro estado de ánimo y en nuestro organismo tanto de forma positiva como de forma negativa. En concreto, para muchas personas resulta  complicado afrontar las estaciones más frías del año, pudiendo incluso llegar a sufrir desórdenes del sueño en invierno. A continuación te comentamos algunos de los más frecuentes. ¿Te suena alguno de ellos?

Desórdenes del sueño que pueden aparecer en invierno

1. Trastorno Afectivo Estacional (TAE)

Los trastornos afectivos estacionales se refieren a los cambios en el estado anímico que se relacionan con una determinada época del año. En concreto, durante los meses de invierno, las alteraciones en el estado de ánimo se dan con mayor asiduidad. Y es que en invierno los días se acortan, oscurece antes y el clima es más frío y con mayores precipitaciones.

El frío, junto a la escasez de luz pueden influir de forma negativa en la calidad del descanso así como en el estado de ánimo de muchas personas. Aunque aún no se conocen las causas exactas del TAE, los expertos lo relacionan con un desequilibrio en los niveles de serotonina y melatonina.

2. Insomnio

Es el trastorno del sueño más frecuente en la población general, destacando su presencia especialmente en mujeres, ancianos y personas con problemas psicológicos como ansiedad y depresión. Consiste en una reducción de la capacidad para dormir, y puede manifestarse de varias maneras que dan lugar a diferentes tipos de insomnio. A continuación destacamos algunos de los más frecuentes:

  • Insomnio de inicio o de primera hora: Problemas para iniciar el sueño en menos de 30 minutos.
  • Insomnio de mantenimiento: Problemas para mantener el sueño, produciéndose despertares nocturnos de más de 30 minutos de duración, o despertando definitivamente de manera precoz, con carencia de horas de sueñ
  • Insomnio por una higiene del sueño inadecuada: Está asociado a actividades que se realizan durante el día, que son las que impiden una adecuada calidad del sueño durante la noche (consumo de chocolate o cafeína, intensa actividad física o uso de ordenadores, consolas o teléfonos móviles).

Aunque el número de horas de sueño necesarias varía de unas personas a otras, la media diaria es de 7 horas y media a 10 horas, considerándose estos valores dentro de la normalidad y saludables.

3. Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI)

Este síndrome se caracteriza por la necesidad urgente de mover las piernas en situaciones de reposo, hecho que en muchos casos se asocia a una sensación desagradable. Es un trastorno que puede provocar cansancio durante el día siguiente. Todavía no se conocen las causas exactas de su origen, aunque parece que existe predisposición familiar.

4. Síndrome del retardo de fase

Este síndrome supone una alteración del ritmo del sueño del reloj interno (ritmo circadiano) en el que el patrón de sueño puede retrasarse dos horas o más en comparación a un patrón convencional. Se caracteriza por el insomnio a la hora de ir a dormir y por la dificultad para despertarse cada mañana a una hora fijada, lo que acaba comportando somnolencia durante el día.

Las personas que lo padecen pueden manifestar desde cansancio diurno, bajo rendimiento escolar o laboral o falta de concentración hasta cambios de humor.

La importancia de descansar bien

¿Qué pasa si no dormimos las suficientes horas? De entrada, podemos estar de mal humor, algo irritables y más pesimistas. Una mala noche nos pasa factura en el estado de ánimo porque nuestro cerebro está cansado y el cuerpo no ha tenido tiempo de recuperarse del día anterior. Además, las células no se regeneran bien debido a la falta de descanso y esto puede provocar sensación de malestar, de forma similar a cuando estamos incubando un resfriado.

Todo el mundo puede pasar una mala noche, pero cuando ya estamos hablando de una acumulación durante semanas de falta de sueño, el mal humor se convierte en un mal menor. Y es que las hormonas del estrés (la adrenalina y el cortisol) aumentan en la sangre, hecho que puede elevar la tensión arterial. Los ritmos del corazón se desequilibran y el sistema inmunitario empieza a fallar. Esto puede derivar en episodios de ansiedad y angustia. De hecho, cuando no se duerme durante demasiado tiempo, incluso podemos llegar a tener alucinaciones y no dominar nuestros pensamientos.

Para finalizar, es importante comentar que dormir las horas que necesitamos no solamente resulta clave para evitar los desórdenes del sueño en invierno. Y es que nuestro colchón también juega un papel crucial. Aunque de primeras pueda parecer que la compra de un colchón sea un gasto elevado, tenemos que pensar que es una inversión a largo plazo, ya que la vida útil de un colchón es de entre 8 a 10 años de media. Recuerda: invertir en descanso significa invertir en salud.