Descanso: cómo evitar escaras en la piel

Mar 5, 2021 | SALUD, TE ACONSEJAMOS

Las conocemos como escaras en la piel. Por regla general, la sufren personas que pasan demasiado tiempo acostados en la cama. Ya sea por enfermedad, convalecientes de una enfermedad, al tratarse de gente mayor o por algún tipo de minusvalía, ese excesivo tiempo sobre una cama y en la misma posición acaba produciendo estas dolorosas heridas.

¿Qué son las escaras en la piel? ¿Por qué se producen?

Seguramente le pase a tu pareja o a ti mismo. Y, aunque sea un fastidio para los cónyuges, la mayoría de durmientes se mueven cuando pernoctan. Un movimiento que puede resultar molesto o incluso provocar microdespertares pero que esconde algo positivo. Porque cambiar constantemente de posición durante la noche ayuda a la redistribución de la presión de nuestro cuerpo sobre el colchón.

 Cuando este movimiento continuo deja de producirse, ya sea porque enfermedades, lesiones o la vejez nos ha provocado estar confinados largos periodos en la cama, es cuando aparecen las mencionadas y molestas escaras en la piel.  También conocidas como úlceras de decúbito o úlceras por presión, las escaras son el resultado de la presión que se acumula en determinadas áreas del cuerpo. Y ocurre con más presencia en zonas como la parte más baja de la espalda, las nalgas, las caderas, los tobillos o los talones. ¿Los motivos? Son las zonas de nuestro cuerpo donde los huesos son más prominentes.

¿Cómo evitar la aparición de las molestas escaras en la piel?

La fricción, la presión y el rozamiento son algunas de las causas que pueden provocar la aparición de escaras en la piel. En el caso del rozamiento, las úlceras aparecen cuando dos superficies se mueven en dirección opuesta. Es decir, si disponemos de un cabecero demasiado elevado, al deslizarnos hacia abajo puede provocar que la piel y el hueso de nuestro coxis se sitúe en el mismo lugar. En el caso de la fricción, esta situación se da cuando nuestra piel roza constantemente con la ropa de la cama. En definitiva, factores externos con un común denominador: el equipo de descanso.

 Además de realizar cambios en nuestra posición mientras estamos tumbados y dormimos para repartir los puntos de apoyo o realizar tratamientos y cuidados en nuestra piel, nada mejor que disponer de un buen equipo de descanso. La simple adquisición de almohadas y colchones que alivien la presión o la presencia de un somier articulable, nos ayudará a la prevención de las temidas úlceras de decúbito.