Consejos para no despertarse en mitad de la noche

Abr 24, 2021 | TE INFORMAMOS

¿Es posible no despertarse en mitad de la noche? Esta pregunta es una de las más repetidas a medida que vamos cumpliendo años. Una cuestión recurrente que puede producirse por factores tan diversos como las necesidades fisiológicas (ir al baño), ruidos externos, apenas del sueño o, lo más normal, problemas relacionados con el insomnio. Pero sea cual sea su causa, hablamos de una interrupción molesta que puede desembocar en problemas de salud, deterioro de las funciones cognitivas o mal rendimiento laboral o académico.

(h2) Causas más comunes de la interrupción del sueño

Algunas de las causas más comunes que provocan que las personas nos despertemos en mitad de la noche son las siguientes:

– La apnea del sueño: Esta enfermedad puede provocar respiración superficial, hasta el punto de que el durmiente ni se entere de que su sueño se está constantemente interrumpiendo. Entre los diferentes síntomas que la conforman, se encuentran los dolores de cabeza por la mañana, jadeos por falta de aire, cansancio durante el día, ronquidos o incluso dificultad para concentrarse.

Insomnio: Trastorno común del sueño conocido por las dificultades que conlleva a quienes la padecen. Estas dificultades pueden ser desde la propia conciliación del sueño hasta la imposibilidad de permanecer dormido varias horas seguidas pasando por las noches en vela o despertarse mucho antes de la hora establecida.

Síndrome de las piernas inquietas: Enfermedad que consiste en el impulso incontrolable de mover las piernas, provocando por lo general una sensación muy incómoda.

– Ansiedad, estrés, enfermedades mentales o depresión.

 ¿Cómo consigo no despertarme cada noche en mitad del sueño?

– Convertir nuestro dormitorio en el mejor lugar para descansar y dormir: Desde el manejo de la luz (evita todo tipo de contaminación lumínica, ya sea natural o artificial) hasta la ausencia de ruido o el control de la temperatura. Si tu habitación luce unos 22º grados, no hay vecinos ruidosos al otro lado de la pared, un camión de la basura que pase cada 5 minutos y, sobre todo, un equipo de descanso adecuado y de calidad, las opciones de despertarte en mitad de la noche disminuirán.

– Salir de la cama si te has despertado y, tras 20 minutos, sigues sin poder dormir: Este consejo no es baladí y resulta bastante efectivo. Es mucho más perjudicial seguir dando vueltas en la cama que levantarse, ir al sofá a leer unos minutos y volver a la cama. Cualquier actividad relajante y/o tranquila puede provocarte la conciliación del sueño.

– Establece una rutina diaria a la hora de acostarte: Las actividades rutinarias, tranquilas y relajantes como beber una taza de té, un vaso de leche, leer un rato, ponerte un disco de música clásica o darte una ducha de agua templada, te ayudarán a dormir.

– Evita el uso prolongado y tardío de dispositivos electrónicos: Las pantallas de los ordenadores, teléfonos móviles o tablets alteran nuestros ritmos circadianos.

– Realiza ejercicios de relajación y haz deporte: Practicar yoga o ejercicios de relajación muscular aliviarán las tensiones del día a día.

– Controla el consumo de cafeína: Tras el café de la mañana y el de después de comer, lo ideal es no tomar más cafeína. Ni café ni bebidas energéticas más allá de las 3 ó 4 de la tarde.

– No consumas alcohol antes de acostarte. Ni tabaco, claro: Aunque el alcohol puede incitar al sueño, al final no deja de ser un “pan para hoy, hambre para mañana”. Su ingesta provoca mala digestión y, por ende, una pésima noche de sueño. Respecto al tabaco, además del riesgo que resulta para la salud, la nicotina interfiere en la calidad del sueño.

– La cama solo debería usarse para dormir (o mantener relaciones sexuales): Nada de llevarse el portátil para consultar el correo, ver películas o seguir trabajando. Acuéstate cuando tengas sueño.

Mantén un horario regular: Acuéstate y levántate a la misma hora cada día.

– No abuses de las siestas: Dormir más de 30 minutos después de comer es sinónimo de no tener sueño por la noche y tener problemas de conciliación. Recuerda, la siesta altera tus ciclos naturales del sueño.

– No te pases toda la noche mirando la hora en el despertador o el teléfono móvil.