Cómo dormir en el avión

Sep 1, 2020 | TE INFORMAMOS

Con la llegada del verano y de las consecuentes vacaciones, muchos españoles optan la acumulación de días libres para realizar esos largos viajes que resultan más complicados el resto del año. Hablamos de esos viajes transoceánicos que nos transportan a lugares exóticos y esos países que siempre quisimos visitar. Vacaciones que nunca olvidaremos, aunque tengamos que pagar el peaje de un jet lag que intentaremos mitigar de una manera que no todos pueden abrazar. Sí, hablamos del noble y difícil arte de dormir en el avión.

6 consejos que te ayudarán a dormir en los aviones

Aunque a casi todo el mundo le encanta viajar y visitar los países más recónditos del planeta, lo cierto es que conlleva una serie de dificultades e incomodidades. Además del trasiego de maletas o las colas de los aeropuertos, viajar durante varias horas en un avión puede resultar molesto, aburrido y hasta algo doloroso. Y si bien es cierto que gracias a las nuevas tecnologías podemos matar esas horas muertas viendo la última temporada de tu serie favorita o la saga entera de ‘Los Vengadores’, lo cierto es que no hay nada como dormir durante el viaje para minimizar sus costes.

Como bien sabrás, dormir en el avión ni es tarea sencilla ni es una acción apta para todas las personas. Especialmente si viajas en clase turista, hablamos de habitáculos muy reducidos que puedes llegar a compartir hasta con otras dos personas, las cuales no siempre tienen porque ser de tu confianza (sobre todo si estás viajando solo).

Para facilitarte el sueño durante las horas de avión, hemos sintetizado una serie de consejos que podrán servirte de mucha ayuda. Desde el típico antifaz al uso de un elemento válido y recomendable como los collarines. ¡Toma buena nota!

  1. Ya te lo hemos dicho. Te resulte fácil o no, si estás realizando un viaje de muchas horas es más que probable que acabes durmiendo un rato aunque sea sin querer. Pequeñas o largas siestas que, al despertar, van a traerte un indeseable compañero de viaje: el dolor de cuello. Para evitar este tipo de problemas físicos y musculares, nada mejor que hacerte con tu propia almohada de viaje o collarín. Modelos que han evolucionado de tal manera que pueden servirte para dormir por las noches en la estancia que hayas elegido.
  1. Es el consejo más extremo, pero tremendamente efectivo. Y, aunque puede conllevar una alteración de tus biorritmos, lo cierto es que estamos hablando solamente de hacerlo un día antes. Sí, nos referimos a eso que popularmente llamamos “empalmar”. Es decir, intentar enlazar dos días omitiendo el sueño nocturno que hay entre ambos momentos. Si consigues no dormir el día anterior (o hacerlo muy poco), llegarás a tu avión totalmente cansado y con ganas de abrazar a Morfeo, aunque sea a 8.000 pies de altura. Eso sí, dos mini-consejos para completar con éxito a su hermano mayor. Por un lado, ni se te ocurra salir de fiesta como medida para no dormir la noche anterior. Con ello lo único que conseguirás es llegar de resaca. Segundo, no te pases con el cansancio o correrás el riesgo de dormirte en el propio aeropuerto.
  2. Una vez hayas subido al avión, intenta elegir la fila más vacía de todas. Si consigues hacerte con un par de asientos colindantes al tuyo sin más viajeros, encontrarás una especie de clímax del descanso. Obviamente, tendrás que ser el más rápido de todos, escoger bien y, sobre todo, tener la suerte de que no sea un vuelo muy concurrido.
  3. Usa un antifaz que mitigue la extrema luminosidad que suele acompañar los viajes en avión. Ya sea para facilitar el trabajo de los asistentes de vuelo, por la luz de lectura o por las ventanillas abiertas, la luz brilla en los aviones. Por ello, utilizar un antifaz te aportará la oscuridad que tanto anhelas.
  4. Derivado del consejo anterior, recomendamos también el uso de auriculares o cascos (y, a pesar de su alto precio, mejor si tienen la opción de cancelación de ruido). Además de proporcionar un aislamiento del jaleo exterior, podrás escoger la música que más te relaje. Un hilo musical placentero y que invite a dormir.
  5. Puede resultar una contradicción, pero algunas personas se ponen sus mejores galas para viajar en avión. Tú, por el contrario, será mejor que apuestes por la ropa más cómoda que encuentres. Eso sí, no llegues al extremo de usar un pijama. Respeta las convicciones sociales (¡y tu dignidad!).