Cómo debemos hacer la siesta en verano

Jul 18, 2020 | CONSEJOS, DESCANSO

Una de las costumbres más tradicionales y repetidas entre la sociedad española es la de echar la siesta en verano. Así podríamos fijar la estampa típica: una persona dormida en el sofá mientras en la televisión aparecen unos cuantos corredores ciclistas subiendo alguna de las montañas más altas de los Pirineos. Pero, ¿hasta qué punto esta viñeta cotidiana es real? ¿Seguimos los españoles echando esas siestas maratonianas en verano tras una ingesta de comida regada con sangría y rematada con una buena sandía? Analizamos si este hábito tan arraigado entre los ciudadanos ha pasado a ser demodé o si se sigue practicando, pero de malas maneras.

Pautas que deberías seguir para disfrutar de una buena siesta en verano

Lo que durante el resto del año nos puede resultar difícil por el ritmo de vida que llevamos (conciliación familiar, largas jornadas laborales y académicas), en verano su uso parece multiplicarse. Pero, ¿estamos seguros de que la práctica de la siesta se dispara en los días estivales?

Según indicó un estudio realizado por la Asociación Española de la Cama, tan solo el 16% de la población española seguía manteniendo la costumbre de echarse la siesta tras comer. Sin embargo, estos datos escondían una pequeña trampa. Durante el verano su práctica incrementa. Gracias a las vacaciones y las jornadas de trabajo más reducidas, los españoles aprovechan para dormir después de comer.

Pero que el número de siestas aumente en verano no es sinónimo de hacerlo bien, desde Maxcolchon establecemos una serie de pautas y consejos que, de cumplirlos, conseguirán que practiques la siesta perfecta y la conviertas en todo un arte digno de exponerse en un museo.

  • Por muy humano que podría resultar el hecho de dormirte la siesta a cualquier hora del día, intenta cumplir las indicaciones de los expertos: justo después de comer. Bajo tu responsabilidad quedará si aprovechas que te has tomado un aperitivo a las 12 del mediodía para practicar lo que popularmente conocemos como la siesta del cordero.
  • Evita eso de utilizar el césped de las piscinas o la arena de la playa a modo de colchón viscoelástico. O incluso el sofá. ¿Para qué has aprendido que existen modelos low cost perfectos para tu segunda residencia? Acuéstate en la cama para que tu espalda no quiera tomarse unas vacaciones de tus vacaciones.
  • Nadie te va a impedir que conviertas una siesta en una especie de récord del Guinness donde has batido la plusmarca mundial poniéndola en una siesta de cinco horas. Pero ya sabes lo que te va a acarrear las siestas maratonianas: por las noches te vas a convertir en un búho y, a la larga, el uso recurrente de estas largas siestas perjudicará tu higiene del sueño.
  • El calor no es el mejor amigo de las siestas y el descanso, así que evita la constante exposición al sol y no intentes dormir en exteriores o en las habitaciones más calurosas de tu hogar o segunda residencia. Busca un lugar fresco y oscuro.
  • Regar una comida estival con sangría (u otras bebidas alcohólicas como la cerveza o el vino) es casi un mantra universal. Va a resultar muy difícil que no quieras compartir una comida con amigos entre cierto tipo de bebidas, pero has de saber que luego no van a facilitar tu descanso. Intenta evitar en la medida de lo posible la ingesta de alcohol o tus siestas no serán las más confortables del mundo.