Cómo crear una cama Montessori para tus hijos

Dic 5, 2020 | NIÑOS, TE ACONSEJAMOS

Las conocemos como camas Montessori, aunque la verdadera aplicación del término iría más encaminado a bautizar el dormitorio. Y es que, las habitaciones Montessori, han revolucionado tanto la educación infantil como el diseño de los cuartos de los más pequeños de la casa.

Basados en tres principios fundamentales como son la belleza, la simplicidad y el orden, los padres que se dejan guiar por esta revolucionara forma de educación y diseño consiguen que sus hijos dispongan de habitaciones minimalistas cuya división del espacio ayuda y fomenta la adquisición de valores académicos, sociales y personales. Y, obviamente, dentro de este habitáculo tan especial donde la luz natural y la maximización del espacio se convierten en elementos tan importantes, ¿en qué punto queda la cama? ¿Hasta qué grado adquiere un valor capital en la corriente pedagógica? Y la principal pregunta, ¿cómo podemos montar una cama Montessori para nuestros hijos?

Anatomía de las camas Montessori: su creación y su importancia en el crecimiento de los niños

Uno de los factores que busca la filosofía inventada por la pedagoga italiana María Montessori es el de fomentar la independencia total de los niños. Que sean ellos los que vayan creando su personalidad a través de un mundo que debería comenzar por la propia habitación. Para ello, los cuartos se dividen de una característica forma en la que cada rincón adquiere diferentes connotaciones, hasta el punto de limitar su espacio con un objetivo muy determinado: determinar las zonas de lectura, de juego, de creación y, por supuesto, de descanso.

Para lograr esta división tan peculiar, el dormitorio ha de ser adecuado con pocos muebles. ¿El objetivo de esta premisa? Conseguir un espacio diáfano que permita la libre circulación y desplazamiento de los más pequeños, a la par que fomente su independencia.

Es en este punto donde la cama va a entrar en juego. Como una de las partes fundamentales y la protagonista de la conocida como zona de descanso, su composición ha de facilitar que los más pequeños puedan subir y bajar de la misma sin ningún tipo de ayuda. Es decir, como padres vamos a tener que disponerles de una cama bajita que ofrezca una sensación de estar ubicada casi a ras de suelo. Un lecho que, independientemente de la edad de los niños, puedan verse libres para acostarse o levantarse por ellos mismos. Y, ¿por qué no? Una cama que ayudará a los propios padres a dormir con la tranquilidad de saber que sus hijos no se van a caer nunca de la cama, básicamente porque no existe altura suficiente para ello.

Para ofrecer este tipo de cama Montessori, hemos de comenzar por establecer una base acorde a la altura recomendada (o ausencia de altura). Por tanto, nada mejor que apostar por esos somieres o bases tapizadas que no van a necesitar ningún tipo de instalación de patas y que, además, van a permitir que el colchón ofrezca esa sensación de estar en el suelo. En definitiva, la estructura de cama perfecta para la cama Montessori comenzará por un canapé fijo sin patas.

Siguiendo con la composición de la cama Montessori perfecta, la recomendación que facilitamos desde Maxcolchon es la de apostar por el modelo Chipre. Con el fin de cumplir con los requisitos pedagógicos que fomenta esta corriente educativa infantil, los colchones Chipre cuentan con una serie de prestaciones donde el nivel de firmeza facilita la correcta alineación de la espalda de los más pequeños, a la par que su material viscoelástico con el que está compuesto garantizará el confort y la seguridad necesario. Este último punto alcanzará gran importancia ya que el hecho de situar el colchón a un nivel espacial tan bajo, el tratamiento antibacteriano Eco-Fresche con el que se fabrica, evitará la aparición de polvo, bacterias o moho.

Así son las diferentes zonas en las que la filosofía Montessori divide los cuartos infantiles

Zona de lectura

Selecciona unos cuantos libros cuyas portadas puedan captar la atención de los niños. El objetivo es el que ellos mismos sean los que los seleccionen para leer.

Zona creativa

Una mesa, una silla y el complemento de objetos ordenados que ayuden a la estimulación de los más pequeños.

Zona de juego

No confundir con la zona creativa. Coloca estanterías a la altura de los niños. Ellos mismos serán los que se acercarán y elegirán los objetos o juguetes con los que pasar el rato.  Además, este tipo de colocación fomentará que luego vuelvan a colocarlos en su lugar. Jugarán con ellos, pero al mismo tiempo comprenderán valores como el orden y la limpieza.

Zona de descanso

Como ya hemos dicho, la cama se situará casi a ras de suelo para facilitar que el niño se levante y se acueste por sí mismo.