¿Cómo conseguir que los niños se duerman antes de los Reyes Magos?

Ene 5, 2021 | NIÑOS, TE ACONSEJAMOS

Es la pregunta del millón. ¿Cómo lograr que nuestros hijos se vayan a la cama en la noche víspera de Reyes? Y ya no solo eso. Porque, seamos sinceros, podemos alcanzar el objetivo de introducirlos en la cama. Perfecto. Pero, ¿se van a dormir? ¿Van a estar tan excitados pensando en la inminente visita de sus majestades de Oriente como para conciliar el sueño? ¿Podrían pasarse la noche en vela de la excitación ante los regalos que disfrutarán a la mañana siguiente? ¿Existen trucos para ayudarles a dormirse la noche del 5 de enero? ¿Es bueno apostar por pequeños chantajes emocionales? ¿Y castigos? Analizamos este fenómeno que, como padres, sufrimos al menos una noche al año.

 5 trucos que nos ayudarán a que nuestros hijos se duerman el 5 de enero

No existen vacaciones ni festividades que gusten más a los niños que las Navidades. Sí, es cierto que el verano es sinónimo de dos meses alejados de las aulas, los deberes y los madrugones. Pero solo el espíritu navideño puede crearles ese estado de excitación permanente. Recuerda que hablamos de más de dos semanas en los que, además de no tener colegio, van a la feria, al circo, a patinar, a pedir el aguinaldo, a tirar serpentinas, a jugar con la nieve. Comen turrones, ven desfiles o cabalgatas, se reencuentran con familiares, trasnochan. Pero, sobre todo, reciben regalos.

Es justo ahí, en la mágica y maravillosa noche del 5 al 6 de enero cuando los más pequeños de la casa entran en un estado de excitación. Tras 364 días esperando la visita de sus majestades de Oriente, los niños sacan 3 vasos de leche caliente y un plato de galletas al balcón. Un gesto infantil para agradecer a los Reyes Magos la noche de trabajo que tienen por delante.

Para conseguir que nuestros pequeños concilien el sueño y no se pasen la noche en vela con nervios y ansiedad, existen una serie de ítems que nos pueden ayudar. Son los siguientes:

1. No tirar de chantajes emocionales o castigos

Seguramente sea el truco más utilizado entre los padres. Pero también uno de los menos efectivos y más perjudiciales pedagógicamente hablando. Está demostrado que los chantajes irreales y cierto tipo de castigos no fomentan nada bueno en la personalidad de los más pequeños. Y menos aún cuando hablamos de la noche de Reyes. Si lo que pretendemos es que se acuesten y descansen para poder disfrutar de sus regalos el 6 de enero, lo ideal es no caer en frases como “los Reyes Magos pasarán de esta casa si te ven despierto” o “Los niños malos que no duermen, como tú, no recibirán regalos”. Lo único que vamos a conseguir con ello es más ansiedad, mayor estado de excitación y, lo que es peor, miedo. Exacto, tres enemigos del sueño.

2. Evita que el día 5 de enero duerma la siesta

Si tus hijos son de los que se echan una pequeña siesta después de comer, evítala ese día. Hay que se previsores y pensar el estado en el que van a estar por la noche:  ansiedad y excitación. Por ello, ahórrales la siesta y llegarán más cansados a la noche.

3.  Haz que ese día realicen muchas actividades

Apuesta por el ejercicio físico y consigue que practiquen muchas actividades lúdicas que los agoten mental y físicamente. Desde ir a patinar hasta montar en bici o visitar alguna de las ferias navideñas. Cualquier situación que les resulte divertida y les provoque felicidad conseguirá que la cojan con ganas y liberen toda esa energía que nos sobrará por la noche.

4. Si tienen una rutina diaria antes de irse a dormir, mantenla aunque sea el 5 de enero

A diferencia de la visita de Papá Noel el 24 de diciembre, la noche de Reyes no es tan sinónimo de cena con toda la familia, desplazamientos, fiestas y trasnochar. Por ello, si tus hijos tienen una rutina antes de acostarse, haz que la cumplan. Trata esa noche como una más.

5. Hazles una cena que ni sea muy copiosa ni a altas horas de la noche

Como ya hemos dicho, la noche de Reyes es especial pero no significa un encuentro familiar con muchos platos para cenar. Lo ideal es que esa noche coman algo ligero que no les hinche y les facilite la digestión. De lo contrario, conciliarán peor el sueño. ¡Ah! Y que cenen como mínimo dos horas antes de meterse en la cama.

El secreto mejor guardado es utilizar el truco de la botella mágica. Coge una botella transparente pero que esté pintada de algún color llamativo.  A continuación, ponle una etiqueta en la que hayas escrito “Pócima secreta de los Reyes Magos”. Después, llénala con agua e incluye algunas gotas de limón o algún colorante naranja o amarillo. Dásela a tus hijos y coméntales las propiedades mágicas que tienen. Disparará su imaginación y cogerán mejor la cama.