Cómo combatir el sueño en la oficina

Ene 28, 2020 | TE INFORMAMOS

Suena el despertador. Probablemente entre las 7 y las 8 de la mañana. Tras esos primeros segundos en los que dudas hasta de tu identidad (porque tu cuerpo se ha levantado pero tu cerebro no), intentas arrancar el día. Ducha rápida, café aún más veloz y te diriges al trabajo en metro, coche, bus, bicicleta o, si eres de esos afortunados, tras un pequeño paseo. Pero una vez sentado delante del ordenador del curro, surge un problema: sigues teniendo sueño en la oficina.

Este cansancio tan recurrente en determinados puestos de trabajo suele estar asociado a situaciones laborales donde los ordenadores, los programas informáticos y oficinas monocromáticas revolotean alrededor. Un ambiente frío y un desempeño profesional algo individual que promueve ese sueño tan característico. Pero esta especie de viñeta cotidiana solo es la consecuencia de una serie de factores que empiezan por lo más básico: la calidad de descanso durante la noche.

Sin un buen colchón que se amolde a tus necesidades, es bastante obvio que al día siguiente no vas a rendir plenamente en la oficina. Si además tienes un trabajo creativo, entre bostezos y ganas de dormir va a resultar bastante complicado desempeñarlo. Es por ello que el principal paso para limitar estas situaciones comenzará con la elección del mejor equipo de descanso posible. Dormir mal te va a provocar problemas de espalda, mal humor y el mencionado sueño laboral del que estamos hablando.

Más consejos para no pasar ocho horas bostezando en la oficina

Además de no contar aún con tu propio colchón viscoelástico, hay decenas de motivos que pueden provocar una mala noche: te pasaste con el maratón de series en Netflix, tu bebé tiene sus propios horarios del sueño, quedaste con tus compañeros después del trabajo y las cervezas se alargaron bastante, has estado enfermo… Sea como fuere, existen una serie de tips que te van a ayudar a no desear una siesta cada vez que el jefe se aleja de tu ubicación en la oficina. Consejos prácticos para dejar de estar cansado.

– Tómate una buena taza de café pero no abuses de la cafeína. Considéralo un recurso pero no una norma. Si consumes mucho café u otras bebidas energéticas a determinadas horas, no vas a poder descansar bien por la noche. Entrarás en un peligroso bucle donde el sueño siempre se producirá en la oficina.

Bebe agua. Es económica, es saludable y evita la fatiga causada por la deshidratación.

– Crea una buena playlist en Spotify. Escuchar música te va a mejorar el ánimo y te va a producir respuestas emocionales que te mantendrán alerta.

Controlar los niveles de azúcar en bebidas y comidas. Tras ese chute y subidón que produce su ingesta, cuando sus niveles bajan de tu organismo lo que se produce es somnolencia.

Tomar magnesio. Al contrario de lo que sucede con el azúcar, una alimentación basada en pescado o frutos rojos aumentará su nivel en tu organismo. De esta manera, el temido insomnio disminuirá sus apariciones, mejorando así la calidad de tu descanso.

– Sal, respira algo de aire y toma el sol. Siempre que tu trabajo te lo permita, intenta levantarte de la mesa del ordenador para comprobar que sigue siendo de día y que, cuando acabes las ocho horas laborables, aún habrá cosas por hacer. Además, la exposición a la luz natural va a recordar a tu reloj interno que regule los ciclos de sueño. Por cierto, ya que has salido a la calle, aprovecha para caminar durante cinco minutos.

Olvida el teléfono móvil (que bastante tienes ya con la pantalla del ordenador). Sus ondas magnéticas alteran la melatonina, la hormona cuya función en el cuerpo humano es la de regular los ciclos de sueño y vigilia.

Mastica chicle, ordena el despacho, riega las plantas de la oficina, haz un par de llamadas. Estas pequeñas acciones tienen la función de activar tu cuerpo y luchar contra la monotonía.

Duerme una pequeña siesta. Este consejo lo dejamos para el final porque somos conscientes de que no todos los trabajos permiten este sueño de 20 ó 25 minutos tan necesario.