Cómo combatir el insomnio otoñal

Oct 12, 2020 | TE INFORMAMOS

Mientras por un lado estamos viviendo una continua revolución tecnológica que nos permite mantenernos informados y conectados con cualquier punto del mundo, el ser humano sigue siendo tan maravilloso que puede verse alterado por los cambios climáticos y estaciones. Una dicotomía que encuentra su máximo esplendor con la llegada del otoño. Si el verano y sus altas temperaturas ya nos afectan y modifican conductas y estados de ánimo, la estación protagonizada por la caída de las hojas de los árboles contiene situaciones tan perjudiciales como la del insomnio otoñal. Te explicamos cómo puede afectar este periodo del año en tu descanso.

¿Qué es el insomnio otoñal?

No importa la edad que tengamos y a qué nos tengamos que enfrentar una vez acaben las vacaciones. El final del verano no suele suponer ninguna felicidad para nadie. Todo lo contrario, es sinónimo de volver a la rutina, de volvernos más melancólicos y tristes. Otoño supone el descenso de las temperaturas, el cambio de hora a finales de octubre, la falta de concentración, la vuelta al abrigo, un estado de inapetencia y el riesgo a padecer mayores niveles de ansiedad e incluso estrés.

Otoño es tan peculiar en sus formas y en su fondo que ha llegado crear dos situaciones de índole psicológico. Por un lado, ha dado nombre a la astenia otoñal. Es decir, una especie de estado de saludo transitorio que solo aparece durante esta estación y que suele estar caracterizado por la mencionada pérdida de energía, la aparición de la apatía y un empeoramiento de nuestro sistema inmune que acaba concluyendo en una caída de las defensas de nuestro organismo.

Además de esta molesta astenia otoñal, un problema que afecta por igual a menores y adultos, el otoño también provoca un incremento de personas que padecen insomnio. Es el también llamado insomnio otoñal, una pérdida de sueño que está influenciada por el descenso de las horas de luz natural, las temperaturas más bajas y el choque frontal que sufrimos tras pasar de las plácidas vacaciones veraniegas donde no hacemos nada al frenético ritmo del día a día: trabajo, conciliación familiar, colegio, deporte, actividades extraescolares, actividad social…

Si a estos elementos y situaciones le añadimos el cambio de hora, lo que acabamos encontrando es un estado de ansiedad que se ve reconvertido en insomnio. Al final, nos estamos enfrentando a una alteración de nuestro estado de ánimo y a una serie de trastornos que afectan nuestros ritmos circadianos (aquellos que regulan nuestro sueño). Por ello, ya existen voces discordantes que reclaman una estabilización de los horarios.

Cómo hacer para vencer el llamado insomnio otoñal

Si bien aceptamos que todos los factores que confluyen en otoño pueden provocar una alteración de nuestros biorritmos, en nuestras manos sigue permaneciendo el hecho de mantener nuestros hábitos para irnos a dormir. La llamada higiene del sueño debe encontrar una serie de puntos que no debemos saltarnos. Desde la regulación de los horarios (es importante acostarse y levantarse siempre a la misma hora), hasta el mantenimiento lógico de una dieta sana y equilibrada, la realización de técnicas de relajación, el menor consumo de cafeína, tabaco o alcohol y la práctica deportiva. Pero además de ello, existen otra serie de situaciones que podrán ayudarnos a vencer el insomnio otoñal:

 – Aléjate de cualquier dispositivo electrónico. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, los dispositivos tecnológicos con los que hemos unido nuestras vidas generan tanto campos electromagnéticos como la transmisión de cierto tipo de luces que afectan directamente a la conciliación del sueño. Por ello, nada mejor que alejar el móvil o la Tablet de nuestro dormitorio y, a ser posible, limitar su uso a últimas horas del día.

– La melatonina puede verse alterada no solo con ciertos alimentos, sino también con hechos como la exposición a la luz del sol. Por ello, puedes jugar con los horarios a los que acostarse (siempre manteniendo una regularidad) y, levantando y bajando las persianas para que, progresivamente, vaya entrando menos luz cuando cae la tarde.

– La ansiedad afecta a nuestro insomnio como lo que más, un estado al que no ayuda ciertos hábitos nocivos en los que solemos caer cuando no conciliamos el sueño. Por ello, evita mirar la hora cada vez que no consigues dormir (aleja el despertador si es preciso) y no permanezcas en la cama si no paras de dar vuelta. Resulta mucho mejor levantarnos unos 20 minutos, dar alguna vuelta por la casa, leer un rato en el sofá o realizar ejercicios de respiración.

– Ayúdate de trucos como la musicoterapia. Según algunos estudios, una melodía relajante con ciertos sonidos naturales puede ayudar a la conciliación del sueño. Mientras no te pongas un disco de heavy metal, incluso tus artistas favoritos pueden ayudarte a dormir.