Cómo afecta las fases de la Luna a nuestro descanso

Jul 21, 2021 | TE INFORMAMOS | 0 Comentarios

Desde los albores de la Humanidad, la Luna ha servido de faro para todo tipo de sociedades. Además de un símbolo poético, su claridad ha dictaminado ritmos y hasta estilos de vida. Pero poniendo el foco en las diferentes fases de la Luna, hasta el descanso de las personas se ha visto influenciado por este satélite de la Tierra. Como si fuera un reloj infinito al alcance de todos, la historia ha demostrado que la Luna sirve para organizar y medir diferentes periodos vitales. Entre ellos, el sueño.

La Luna: un reloj-despertador de origen natural que no necesita de alarma

Hasta que las distintas revoluciones tecnológicas inventaron dispositivos como los relojes o el despertador, los humanos tirábamos de otros factores y elementos para medir el tiempo, organizar nuestras vidas y, claro está, saber cuándo debíamos ir a dormir.

Resulta obvio pensar que antiguamente los seres humanos vivían más alineados con la naturaleza. Y el uso que hacían de la Luna así lo atestigua. Sus diferentes fases y ciclos funcionaban tanto como fuente de luz natural como de reloj (o calendario) para lo siguiente:

– Situarnos en el tiempo: de alguna manera, saber que era la hora de irse a dormir

– Una especie de medidor que los agricultores utilizaban para medir los distintos periodos de siembra y cosecha.

Incluso a día de hoy, la luz de la Luna influye en nuestro reloj biológico y los ritmos circadianos. Su halo puede provocar más sueño durante la noche y, según las diferentes fases, dormir en mayor o menor medida.

Denominada en sociedades antiguas como “el tercer ojo» por considerarla en propiedad de poderes místicos, la glándula pineal es la encargada de producir melatonina en el cuerpo humano. Un elemento de nuestro organismo que, según diferentes investigaciones, tiene influencia del campo magnético de la Tierra y por la cola magnética de la Luna.

Las diferentes fases de la Luna y su relación con las horas de sueño que disfrutamos

Luna nueva

Luna nueva es el primero de los ciclos lunares. Caracterizado por una gran actividad onírica, a nivel vital está asociado a los inicios, la llegada de noticias y la incertidumbre que depara el futuro. Respecto a la forma de dormir, la Luna nueva suele conllevar bastantes microdespertares, sueño ligero e incluso una tendencia a despertarnos cada noche y tardar en dormir de nuevo.

Esta fase de la Luna es sinónimo de soñar con embarazos, nuevos planes, ideas y, aunque ya hemos comentado que nos hace más móviles en el descanso, al día siguiente no perderemos ni un ápice de energía.

Luna creciente

La Luna creciente es la fase en la que se consolida todo lo promovido por la etapa anterior (Luna nueva). De alguna manera, la Luna creciente nos ayuda a profundizar y confirmar todo aquello originado en la fase primera, aumentado así la capacidad para dormir, soñar y descansar.

Ganaremos en energía y vitalidad. Además, aprovechando que la Luna está más iluminada, el aumento de melatonina nos ayudará a dormir más y mejorar nuestra higiene del sueño. Y lo haremos disfrutando de sueños motivadores y positivos.

Luna llena

La Luna llena ha llenado obras literarias, poesías, pinturas y representaciones artísticas en general. Es el símbolo del hombre lobo, evoca misterios y la podemos asociar a enamoramientos que inspiraron canciones. Sin embargo, la Luna llena es la etapa en la que peor dormimos los humanos.

Durante esta fase lunar, las personas estamos más cansados, sentimos más inquietud y tendemos a despertarnos incluso antes de lo que dictamina el maldito despertador. Por ello, sufriremos de sueño ligero, mucho movimiento en la cama y una tendencia negativa a sufrir pesadillas. Miedos nocturnos que estarán evocados por los conflictos emocionales que estamos pasando y que se transformarán en pesadillas que parecerán sacadas de una película de terror.

Luna menguante

Las diferentes fases de la Luna no forman un camino recto, sino un círculo sin fin. Un bucle sin inicio ni final. Por ello, la Luna menguante, al contrario de lo que podemos pensar, no es la etapa final. Al contrario. Es la fase donde más soñaremos en abstracto, donde más nos costará interpretar los sueños y donde el descanso será más profundo, intenso y largo. Aprovecha estos días para dormir más y mejor.