Cómo afecta el descanso a nuestra dieta

May 29, 2020 | ALIMENTACION, TE ACONSEJAMOS

Con la llegada del buen tiempo, algo hace click en nuestro interior. De repente nos proyectamos al verano, al calor y a la playa. Es cuando nos damos cuenta que nuestros propósitos del inicio del año no se han cumplido y hemos cogido unos kilos de más. Nos entra algo de ansiedad e iniciamos de manera atropellada la conocida popularmente como “Operación Bikini”. Tranquilos, tenemos tiempo y meses por delante. Comenzando por un buen descanso, lograremos que la dieta sea más productiva. Te explicamos cómo.

El descanso y la dieta, dos factores de nuestra vida obligados a entenderse

“¿Hay algún modo de comer para mejorar el sueño? En realidad, no, pero podemos comer de modo que empeoremos el sueño. Respecto a la comida y la bebida, importa más lo que debemos evitar que lo tenemos que comer»

Lo anterior es una cita extraida de ‘The Sleep Revolution’, un libro de la autora Arianna Huffington publicado en 2016. Una muestra de los millones que existen en la relación entre el descanso y la dieta. Como bien dice la propia Huffington, es más fácil determinar cuáles son los alimentos y bebidas que interfieren en la calidad de descanso que las que pueden favorecerlo:

– Los alimentos picantes que provocan ardor de estómago.

– El café, las bebidas energéticas y algunos tipos de té: Cualquier alimento y bebida que contengan cafeína alterará nuestro sueño. Es por ello que se recomienda no ingerir ningún tipo de bebida que contenga este elemento en las seis horas anteriores a la de irse a la cama. Esto supondría que el último café del día debería ser el de después de comer.

– Los alimentos grasos también dificultan la digestión. Si a eso le sumamos el hecho de consumirlos a última hora del día, esto puede conllevar una nefasta conciliación del sueño.

– Aunque lo asociemos a lo contrario, las bebidas alcohólicas dificultan el sueño. Lo que ocurre es que su ingesta sí facilita la primera fase, la de la conciliación. Sin embargo, lo que posteriormente ocurre es que las siguientes fases las vuelve superficiales y discontinuas.

Lo que tenemos que tener en cuenta es que tanto el descanso como la dieta forman parte de un mismo ente. Un todo que, nunca mejor dicho, se retroalimenta. Algo que puede ser favorable o perjudicial según nuestros hábitos.

La conocida como rutina del sueño es un aspecto de nuestra vida que acaba repercutiendo en la acumulación de grasas y líquidos. Aunque dormir sea un acto que hacemos en un estado de inconsciencia e inactivos, puede hacernos engordar. Esto sucede porque mientras lo hacemos nuestro cuerpo entra en un estado de reseteo o reinicio. Además de reparar nuestro sistema inmunitario en la lucha contra toxinas y gérmenes, el sueño libera leptina de nuestras células grasas. Es decir, la hormona que suprime el apetito puede aumentar o disminuir sus niveles según el tipo de descanso que disponemos.

Una mala higiene del sueño puede repercutir en obesidad y, por tanto, en problemas de salud