Bostezos: Para qué sirven y por qué se contagian

Nov 19, 2020 | TE INFORMAMOS

¿A quién no le ha invadido un bostezo en un momento inesperado? Todas las personas bostezamos sin elegir el momento para hacerlo. La RAE define los bostezos como “hacer involuntariamente, abriendo mucho la boca, inspiración lenta y profunda y luego espiración, también prolongada y a veces ruidosa, generalmente por sueño o tedio”.

Bostezar es un gesto que realizamos de forma totalmente involuntaria, como respirar, y que además es altamente contagioso. Sin embargo, a pesar de que se trata de una acción primaria que los humanos llevamos realizando desde nuestros orígenes, los científicos todavía no se han puesto de acuerdo sobre el por qué bostezamos y por qué este gesto es tan contagioso.

¿Qué sabemos de los bostezos?

Antes de empezar a leer, coge boli y papel y marca las veces que bostezas mientras estás leyendo este texto. No es que el texto sea aburrido, pero te sorprenderá ver que solo el hecho de pensar o leer sobre el bostezo puede provocarlo.

Todo el mundo bosteza: niños, jóvenes, adultos, algunos pájaros, reptiles y la mayoría de mamíferos. Aun así, la razón por la cual bostezamos es un poco misteriosa. Existen pocos estudios sobre el bostezo, ya que para la mayoría de las personas bostezar no representa ningún problema. A continuación, nombramos una lista de algunas cosas que sabemos sobre los bostezos:

  • La duración mediana de un bostezo es de 6 segundos.
  • En los humanos, el primer bostezo se da a las once semanas de gestación, es decir, antes de nacer.
  • El bostezo empieza a ser contagioso entre el primero y segundo año de vida.
  • La parte del cerebro del hipotálamo juega un papel importante en el bostezo.

No obstante, la respuesta a la pregunta ¿Por qué se contagian los bostezos? no es para nada sencilla. De hecho, el bostezo espontáneo o contagioso sigue siendo un gran misterio pendiente de resolver y por ahora la comunidad científica sigue sin ponerse de acuerdo.

¿Para qué sirven los bostezos? Y ¿por qué se contagian?

Algunas personas asumen que bostezamos porque nuestros cuerpos están intentando deshacerse del exceso de dióxido de carbono para coger más oxígeno. De acuerdo con esta teoría, cuando la gente está aburrida o cansada, respiran más lentamente. Cuanto más lentamente se respira, menos oxígeno llega a los pulmones y por tanto, se va acumulando dióxido de carbono a la sangre. Entonces, se envía un mensaje al cerebro el cual envía una señal en los pulmones ordenándoles que «respiren profundamente», y así es como se produce el bostezo.

No obstante, esta teoría no ha sido muy aceptada por los científicos, puesto que han aportado pruebas en contra. Se estudió la relación entre el hecho de respirar y bostezar en personas practicando ejercicio. El ejercicio físico hace que las personas respiramos más rápido. No obstante, al analizar el número de bostezos realizados durante la práctica de ejercicio, el resultado no fue distinto al número de bostezos en los que no había intensidad física. Por lo tanto, parece ser que el bostezo no se debe a los niveles de CO₂ en sangre, y que el bostezo y la respiración están controlados por mecanismos diferentes.

Por otro lado, también se sugiere entre la comunidad científica que quizás el bostezo sea cómo el acto de estirarse. Bostezar y estirarse incrementan la presión sanguínea, la frecuencia cardíaca y también la flexión de los músculos y articulaciones. La evidencia de que el hecho de bostezar y estirarse estén relacionados viene dada de la observación de que si intentas evitar bostezar apretando la mandíbula, el bostezo no es agradable. Por alguna razón, el estiramiento de la mandíbula y los músculos de la cara son necesarios para hacer un buen bostezo.

Bostezar podría servir para enfriar el cerebro

Otra de las teorías científicas más recientes que va cogiendo notoriedad en la comunidad científica apunta a que el bostezo es fruto de la necesidad del cerebro de enfriarse para mantener su rendimiento. Según afirma el profesor de Psicología de la Universidad de Nueva York, el Dr. Andrew Gallup, en esta hipótesis, al bostezar, las paredes del maxilar, situado cerca de la nariz, se expanden y contraen para bombear aire al cerebro, lo que hace disminuir su temperatura.

De este modo, cuando el cerebro está más cansado o estresado (por ejemplo cuando tenemos sueño), necesita de más esta regulación y, por tanto, bostezamos más. Al ver a otras personas hacer este gesto, instintivamente y de forma involuntaria, nuestro cuerpo reacciona provocando también bostezos, posiblemente por las neuronas espejo.

El estudio concluye diciendo que el bostezo sirve para estar más alerta, más despierto, por lo cual y según su opinión, el bostezo contagioso habría evolucionado para ayudar a los grupos a mantenerse atentos ante los peligros.

Y para terminar… ¿cuántas veces has bostezado leyendo el artículo?