Beneficios de la siesta en verano

Ago 5, 2021 | TE INFORMAMOS | 0 Comentarios

Según la Fundación Española del Corazón, seis de cada diez españoles no duermen la siesta, aunque podrían estar cometiendo un error, dado que puede tener múltiples ventajas para la salud.

Ahora que llega el verano y las temperaturas son más altas, las ganas de echar una cabezadita durante el día van en aumento. Aunque podamos pensar que esto es un error, lo cierto es que la siesta en verano podría tener múltiples beneficios para la salud. Te lo contamos.

Beneficios de la siesta en verano

La costumbre de hacer la siesta, según indican los expertos, podría ayudarnos a disfrutar de un ritmo de vida más sano y a recuperar el sueño perdido. Y es que esta costumbre, aunque no lo creamos, puede ser beneficiosa tanto física como mentalmente:

Aumenta la concentración

La siesta, aunque sea corta (algo que en inglés se conoce como power nap) tiene grandes beneficios sobre la memoria a corto plazo, contribuyendo a mejorar, por ejemplo, tareas que supongan recordar listas de palabras u objetos. Y es que, cuando dormimos, los recuerdos más nuevos pasan del hipocampo al neocórtex, y allí se consolidan los recuerdos a largo plazo.

Facilita el aprendizaje general

Quienes duermen la siesta aumentan hasta en un diez por ciento su capacidad para aprender y, además, su rendimiento por las tardes es mayor, según indica una investigación llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Berkeley. Y es que dormir ayuda tanto a fijar conocimientos ya adquiridos como a adquirir los nuevos. De alguna manera, se trata de una especie de reset el que se produce cuando dormimos que permite aumentar el rendimiento y la productividad.

Estimula la creatividad

Según los expertos, la siesta aumenta la creatividad o, como poco, estimula la actividad de la zona del cerebro (hemisferio derecho) asociada con la capacidad de crear.

Mejora los reflejos

Según un estudio de la NASA llevado a cabo sobre 747 pilotos, dormir una siesta de 26 minutos podría llevar a cometer un 34 por ciento menos de errores en el trabajo y duplicar los niveles de alerta.

Mejora el estado de ánimo

Dado que al dormir se ven implicados neurotransmisores como la serotonina, esta podría tener un efecto positivo sobre el estado de ánimo, que también regula nuestro bienestar emocional.

Fomenta la positividad

Además, tal como se explica en la Fundación Española del Corazón, aquellas personas que duermen la siesta y pasan por la fase REM aumentan su receptividad cuando ven caras felices, mientras que quienes no lo hacen manifiestan más miedo e ira.

Favorece el aprendizaje abstracto

Otra investigación llevada a cabo sobre expresiones faciales, esta vez en niños de 15 meses, estableció que aquellos niños que dormían la siesta aprendieron oraciones y sus relaciones con otras frases. Mientras, quienes no durmieron no reconocían las frases que les presentaban los investigadores. Esto podría significar que la siesta favorece la capacidad de detectar el patrón general de información nueva y el aprendizaje abstracto.

Reduce la tensión arterial

Parece que la tensión arterial también podría verse favorecida por las siestas. Así lo demostró un estudio llevado a cabo sobre una muestra de 85 universitarios que durmieron una siesta diaria de 45 minutos a una hora tras haber soportado un día de tensión psicológica y estrés. Estos vieron disminuido su ritmo cardiaco así como su presión arterial.

Previene las cardiopatías

La siesta ayuda a disminuir en un 37 por ciento el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y el estrés. La falta de sueño puede hacer que aumente el cortisol, hormona que a su vez debilita el sistema muscular e inmunológico, aumenta la intolerancia a la glucosa y disminuye los niveles de la hormona del crecimiento. Todo esto puede provocar tanto enfermedades cardiovasculares como diabetes.

Consejos para disfrutar de una buena siesta en verano

Como ves, dormir la siesta en verano puede ser beneficioso, tanto física como mentalmente. Además, es un excelente remedio para huir del calor durante un ratito. Sin embargo, es conveniente seguir algunos consejos para hacerla, como los que nos propone la Fundación Española del Corazón:

  • Puede ser recomendable descansar después de comer, entre las 13 y las 17 horas. Durante ese tiempo es cuando más calor podemos afrontar durante el día, y cuando se produce además una caída en los ritmos circadianos.
  • El lugar donde hagamos la siesta debería ser cómodo y con una temperatura agradable. Podemos ocuparnos también de que haya escasa luz y poco ruido, y de dormir la siesta mejor en un sillón que en la cama, sobretodo si se padecen problemas digestivos como el reflujo gástrico.
  • Normalmente, lo más apropiado es hacer una siesta de alrededor de unos 30 minutos. Dormir más tiempo podría hacer que tardásemos más tiempo en dormir por la noche.

Como ves, hacer una pequeña siesta en verano puede ser una gran idea e incluso puede traer varios beneficios a la salud, tanto físicos como psicológicos. ¡Échate una siesta y escapa un poco del calor del verano!