Aprende a colocar tu cabecero

Nov 10, 2020 | TE INFORMAMOS

De una simple función estética, con los cabeceros hemos pasado a disfrutar de un sinfín de beneficios de calado más práctico. Hoy en día, nos sirven para apoyarnos mientre leemos, para evitar el frío tacto de la pared en invierno, pegarnos a las paredes en verano por culpa del sudor, para dotar de personalidad a nuestro dormitorio y, sobre todo, como medida higiénica y protectora que evitan golpes en la cabeza mientras dormimos. Pero para poder disfrutarlos, antes tenemos que aprender a colocar el cabecero.

Existen dos tipos de cabeceros y uno de ellos no necesitará que seamos expertos en bricolaje

Tras bucear por los diferentes modelos de cabeceros de Maxcolchon y visitar una de nuestras tiendas, por fin hemos adquirido el cabecero de nuestros sueños. Un modelo que protege nuestra cama y forma una composición visual elegante y bella dentro de nuestro dormitorio. Pero ahora llega el gran momento, su instalación. ¿Podremos hacerlo? ¿Sacaremos el manitas que llevamos dentro? ¡Sin duda!

Lo primero que has de saber es qué tipo de cabecero has adquirido. En Maxcolchon contamos con dos variantes diferentes. Por un lado, tenemos cabeceros que se pueden ubicar apoyados en el suelo. Son los cabeceros de más de 120 centímetros, una altura que les facilita la sujeción en el suelo sin ningún tipo de instalación o herramientas.

Los cabeceros de 120 ó 135 cm no precisan de un sistema de sujeción junto a la pared. Para la colocación de este tipo de modelos, solo debemos apoyarlos directamente contra el suelo, ya que por su propia concepción están preparados para la altura de la cama. La única recomendación que has de conocer de antemano es la de situar el cabecero centrado respecto a la cama, para que así pueda protegerla y ofrezca un margen equitativo entre ambos costados. De esta manera, no solo se cumplirá su prestación protectora, sino que darán esa estética uniforme que tanto agradecerá tu habitación.

Cómo instalar un cabecero en la pared de tu dormitorio

Es más que probable que tu compra se haya decantado por un cabecero de 75 centímetros, aquellos que sí se cuelgan en la pared del dormitorio. Para ello, has de preparar una pequeña menestra de herramientas que te facilitarán su instalación. No necesitarás ser ningún manitas, ni un experto en bricolaje o un as de las brocas:

– Un metro o una cinta métrica para medir.

– Tacos que dispongan de la misma anchura que la broca y los tornillos.

– Un nivel para asegurarte de que el cabecero esté recto y no se originen desniveles.

– Tornillos y brocas con la misma anchura o grosor.

– Un taladro.

– Un lápiz para fijar los puntos de anclaje en la pared.

Todo ello más los anclajes que vienen de la mano del cabecero, te llevará a una pequeña y sencilla instalación.

Para empezar, elige donde vas a poner el cabecero. Ayúdate del metro y del nivel para fijar los dos puntos donde irán los tacos de soporte que casarán con las anillas o anclajes ubicados en la parte trasera del cabecero. Es aquí cuando el lápiz entra en juego, ya que recomendamos hacer un par de señales pequeñas para que posteriormente te sea más fácil alinearlos a la altura necesaria. De lo contrario, podrías caer en una instalación defectuosa tanto a nivel práctico como estético.

Una vez acertado con los puntos, podrás hacer los agujeros con la ayuda del taladro. Tras poner los tacos y las alcayatas correspondientes, podrás realizar la maniobra que fije el cabecero a tu pared gracias a los anclajes que vienen de fábrica.