7 causas de los sudores nocturnos de las mujeres

Nov 14, 2020 | TE INFORMAMOS

Resulta más que probable que, como mujer, hayas podido pasar por una etapa de excesiva sudoración nocturna. Un problema más común de lo que piensas y que encuentra diversas causas que pueden oscilar desde los orígenes más externos hasta los más físicos. Ya sea por razones hormonales o por un mal equipamiento de la cama, hablamos de una situación que afecta nuestro descanso y, por tanto, nuestra salud.

Las principales 7 causas de la sudoración nocturna de la mujer

1. Los cambios hormonales

Existen dos situaciones que, inevitablemente, van a provocar que pases por fases de mayor sudoración nocturna. Por un lado, tenemos el embarazo. Y en el otro extremo, la menopausia. En ambos casos, hablamos de fluctuaciones hormonales que encuentran puntos divergentes. Si la menopausia está más asociada con calores y sudores más persistentes que afectarán aún más a la calidad de tu sueño, el embarazo encuentra su origen en la excesiva retención de líquidos que sufren los organismos de las embarazadas durante el tercer trimestre de gestación.

En el caso de la menopausia, a pesar de su impredecibilidad, siempre podrás consultar con tu ginecólogo para que te recete algún tipo de terapia hormonal de reemplazo que ayude a controlar tu temperatura corporal. Desde luego, tu descanso te lo agradecerá.

2. Uso de ropa de cama invernal de fibras sintéticas

Mayoritariamente poliéster, en demasiadas ocasiones caemos en la trampa de apostar por este tipo de composiciones hechas de carbón, aire, agua y productos petrolíferos. Aunque sabemos que son muy resistentes y duraderos, estamos hablando de un tipo de textil que fue lo más en los años 50 pero que hoy en día es sinónimo sábanas o colchas que no respiran, no absorben la humedad producida por la piel humana y, por lo tanto, son poco transpirables.

3. Utilizamos pijamas demasiado abrigados

Es casi un derivado del punto anterior. Igual que nos sucede con sábanas, colchas, edredones o incluso rellenos de nórdicos, si apostamos por un tipo de pijama hecho con fibras sintéticas, tenemos que saber que vamos a acostarnos con ropa poco transpirable. Pero además de este error tan común, existen otras circunstancias como la simple acumulación de ropa. Algo que puede llegar a ser poco práctico e incluso innecesario, y que solo nos va a llevar a sudar más por las noches. Poner la calefacción a tope y vestirnos con un pijama de poliéster es sinónimo de una noche de sudoración.

4. Disponer de colchones poco transpirables

Sabemos que un colchón es poco transpirable cuando aparecen manchas o cuando nos despertamos en mitad de la noche empapados en sudor. Aunando ambas señales, lo que encontramos es un patrón común: las manchas que aparecen están provocadas por nuestra propia sudoración. Para evitar este cúmulo de circunstancias donde el aire no fluye correctamente por nuestra cama, tenemos que reparar en las prestaciones de nuestro propio colchón, teniendo en cuenta también otros elementos como la ropa de cama, las fundas o incluso el soporte (canapé, somier…).

Lo ideal es apostar por colchones que permitan esa libre circulación del aire. Para ello, nada mejor que ciertos modelos cuya viscoelástica está compuesta por poros abiertos y los colchones de muelles. Aún así, deberemos de proteger siempre nuestro colchón sin tener en cuenta el nivel de transpiración para evitar manchas sobre la parte superior, con un protector de colchón que sea impermeable y transpirable al mismo tiempo.

5. El estrés del día a día

Una de cada seis personas padece algún tipo de ansiedad a lo largo de su vida. Una enfermedad al alza que ya se ha convertido en el primer trastorno psicológico, por delante de la depresión. ¿Los motivos? Muchos, muy variados y con clara tendencia al alza. Como si el cambio del siglo XX al XXI hubiera servido para apretar el acelerador, hoy en día corremos más riesgo a padecer esta molestia mental porque nuestro ritmo de vida se ha incrementado exponencialmente. La presión social, la conciliación familiar, las crisis económicas, la irrupción de las redes sociales, la precariedad laboral, la competencia… Elementos que todos ellos han provocado que la práctica totalidad de vivencias actuales estén sujetas a un halo de ansiedad. Incluso actividades que antes solo producían placer, ya pueden llegarnos a estresar por las nuevas connotaciones a las que han sido impuestas. ¿Un ejemplo de ello? Las vacaciones. Lo que antes era desconexión, playa o montaña, ahora puede convertirse en una competición para ver quien viaja más lejos y hace más cosas, consiguiendo así el efecto contrario de lo que deberían ser unas vacaciones. En lugar de descansar, volvemos cansados a la rutina.

6.  La temperatura ambiental

Disparar a tope el termostato de la calefacción y fijar el ambiente en más de 24 ó 25 grados, solo será sinónimo de sudar por las noches. Por ello, y siguiendo la opinión de los expertos, nada mejor que aclimatar tu dormitorio para lograr esos 22 grados tan propicios para el descanso y el confort.

7. Padeces algún tipo de trastorno del sudor

Algo que solo podrás comprobar si visitas a tu dermatólogo, pero que puedes encontrar indicios que te hagan pensar que sufras de hiperhidrosis. Es decir, un trastorno que se da cuando una persona suda mucho más de lo común y que puede ocurrir también cuando duermes. Para saber si padeces de esta molestia y compararla con la sudoración normal, has de saber que ocurre cuando sudas en partes específicas del cuerpo: cabeza, axilas, las palmas de las manos o los pies.